Sancti Spiritus— La iglesia Parroquial Mayor, la más antigua de
Cuba, en el centro histórico de la villa del Espíritu Santo, es hoy
una de las joyas coloniales más visitada por el turismo
internacional.
Así lo estima Roberto Vitlloch, de la dirección de Patrimonio,
quien afirma que la parroquia junto al Puente Yayabo y el teatro
Principal son los símbolos más relevantes de la ciudad fundada en
1514 por el Adelantado Diego Velázquez.
El conjunto de reconocidos valores históricos, sociales y
culturales que acompañan a la majestuosa obra se han convertido en
derrotero para los visitantes, reitera.
El templo se terminó de construir en 1680 en una colina desde
donde se dominaba el río Yayabo. En el primer asentamiento de la
villa próximo al caudaloso Tuinucú la ermita era de madera redonda y
guano.
Explica Vitlloch que al santuario con su planta casi idéntica a
la Iglesia Parroquial mudéjar de Villa de Alcor (Huelva, España) lo
acompañan realidades como contar con la atalaya más alta de América
a inicios del siglo XIX.
En la segunda visita del Obispo Espada y Landa a la parroquial
(1819) aprobó el diseño de la torre que ejecutó con algunas
modificaciones el maestro Domingo Valverde, de 40 metros de altura y
un graderío de 103 escalones, equivalente a un edificio de unos 15
pisos.
La cúpula asediada por los rayos, comentó el investigador, fue
variada a mediados del siglo XIX con el remate actual a 30 metros;
ahora para acceder al campanario hay que remontar 86 escalones
elaborados con maderas preciosas.
En la entrada principal o Puerta del Perdón fue enterrada una
señora adinerada arrepentida del mal causado.
Deseaba -dice la leyenda- que las almas pasaran por encima de su
cadáver para ver si algún día Dios la perdonaba.
El oratorio en la segunda mitad del siglo XVII fue asaltado por
piratas. En el año 1665, se llevaron los vasos sagrados, ornamentos
litúrgicos y una paloma fundida en oro donada por Don Pedro Pérez de
Corcha en 1612.
El reloj que sigue marcando el tiempo para los espirituanos data
de 1911, el primero fue adquirido en 1771 con el aporte de los
parroquianos.
La atalaya, donde se dice aparece el güije (duende negro de la
cultura cubana caribeña) en noches tenebrosas, muestra cuatro
campanas fundidas en oro, plata y bronce que datan de 1771,1835 y
1853.