El
presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha firmado una orden
secreta para autorizar el apoyo de Washington a los rebeldes sirios
en su lucha contra las fuerzas gubernamentales, según ha informado
una fuente estadounidense cercana al asunto.
La orden, aprobada este año --aunque no ha trascendido cuándo fue
firmada-- permite a la CIA y el resto de agencias de Inteligencia
estadounidenses llevar a cabo operaciones de apoyo a los rebeldes
para conseguir derrocar al presidente, Bashar al Assad.
Además, la orden presidencial recoge la colaboración de Estados
Unidos con un centro de comando secreto dirigido por Turquía con la
colaboración de Qatar y Arabia Saudí. El marco completo de la
asistencia estadounidense a los rebeldes no ha sido determinado de
forma clara.
Estas informaciones apuntan a un paso adelante del Gobierno
estadounidense a los rebeldes que, hasta el momento, se ha limitado
a la ayuda no letal, según Washington. De hecho, Estados Unidos
aumentó hasta los 15 millones de dólares (12,2 millones de euros) la
ayuda no letal que entregará a la oposición siria.
La portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Victoria
Nuland, apuntó que Washington "ha dicho durante todo este tiempo que
está preparado y deseoso de entregar apoyo no letal a la oposición
siria". "En vista de que ese apoyo ha sido absorbido, hemos decidido
aumentar la cantidad de apoyo no letal entregado", argumentó.
"Además, vamos a expandir nuestra coordinación y cooperación con
otros países que han elegido (entregar) otro tipo de apoyo", añadió,
en referencia a la entrega de armamento por parte de terceros
países, presuntamente Arabia Saudí, Qatar y Turquía.
Respecto al centro de comando secreto, la agencia británica
Reuters ha apuntado que podría tratarse de la base secreta
establecida por Turquía --con la colaboración de Qatar y Arabia
Saudí-- junto a la frontera siria, hecho que salió a la luz la
semana pasada. Al parecer, el objetivo de la misma es controlar las
operaciones militares y de comunicación que se desarrollan en Siria
y poder ayudar así a las fuerzas rebeldes.
Este acuartelamiento encubierto da muestra del interés de algunos
países de Oriente Próximo por derrocar al presidente sirio, Bashar
al Assad, después de que los países occidentales liderasen en 2011
el bombardeo sobre las tropas del líder libio, Muamar Gadafi, para
expulsarle del poder.
Turquía ha jugado en las últimas semanas un papel creciente en
Siria, incluso han aparecido informaciones de que Ankara podría
estar detrás del ataque con bomba contra la cúpula militar siria del
pasado 18 de julio. Sin embargo, el Gobierno turco ha negado
cualquier apoyo a este tipo de acciones.
Por otra parte, el Departamento del Tesoro estadounidense ha
confirmado este miércoles que ha dado autorización al representante
del Ejército Libre Sirio (ELS) --que aglutina a gran parte de los
opositores armados-- en Estados Unidos a llevar a cabo transacciones
financieras en nombre del grupo rebelde.