Las inundaciones y las continuas riadas mantienen algunas zonas
aisladas, provocaron desprendimientos de tierra y afectaron a 330
mil personas, de ellas 180 mil instaladas en centros de evacuación.
De acuerdo con la información, persiste el extremo peligro en las
costas en el norte y varias presas cercana a Manila están al límite
de su capacidad.
La capital cerró todas las escuelas y algunos centros de trabajo,
reportándose afectaciones en la zona diplomática y residencial de la
ciudad con más de dos millones de habitantes.
Evaluaciones preliminares cifraron en grandes daños en 29
carreteras, tres puentes y más de dos mil 700 viviendas.