MÉXICO, 1 de
agosto.— Con otros tres reporteros silenciados por la fuerza en
Brasil, Ecuador y Honduras, más dos desaparecidos en México durante
julio, un total de 32 periodistas y trabajadores de la prensa fueron
asesinados y cuatro se encuentran desaparecidos en siete países de
América Latina y el Caribe en los siete meses transcurridos del
2012, según la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (Ciap)
de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap).
Un informe al XI Congreso de la Felap —a efectuarse en Caracas en
septiembre— señala que en los 2 039 días transcurridos desde el 1 de
enero del 2007 —año del X Congreso— al 31 de julio del 2012, han
sido asesinados 196 periodistas y trabajadores de la prensa en 15
países de América Latina y el Caribe. ¡Un asesinato cada 10,4 días
en 67 meses, sin guerra alguna en la región!
Honduras, con ocho millones de habitantes, exhibe la tasa más
alta de asesinatos de periodistas, con 29 víctimas entre el 2007 y
el 2012, el 83 % perpetrados después del golpe de Estado contra el
presidente Manuel Zelaya, el 28 de junio del 2009. La mayoría de los
crímenes, favorecidos por la impunidad, parecieron ejecuciones
políticas de seguidores del dictador Roberto Micheletti.
En México hay un total de 22 informadores secuestrados desde el
2003. Tras la aparición de cuatro cadáveres de periodistas, aún
quedan 18 desaparecidos, presumiblemente muertos.
La Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos (Fapermex)
contabiliza un total de 112 víctimas de asesinato —periodistas,
trabajadores de la prensa, familiares y amigos de comunicadores— en
los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de México reclamó
el 27 de julio de este año que continúa en la impunidad el 71 % de
los 82 asesinatos contra periodistas, 16 desapariciones y 28
atentados contabilizados por esa institución desde el 2000. Afirmó
que solo se ha investigado el 19 % y apenas el 7 % derivó en una
condena. En México se promulgó en junio pasado una Ley para la
Protección de Personas de Derechos Humanos y Periodistas, cuya
eficacia está por verse.
En los primeros siete meses del 2012 también hubo cientos de
atentados y amenazas de muerte contra profesionales de la
información, secuestros, disparos contra periodistas, bombas en
hogares y medios, detenciones arbitrarias de reporteros y
corresponsales extranjeros, palizas, cierres de radioemisoras
locales, llamados telefónicos intimidatorios para disuadir la
cobertura de conflictos sociales, etcétera. Asimismo, resulta
notoria la impunidad y el desinterés de los gobiernos por medidas de
protección.