Más
de dos meses después de que un atentado con bombas destruyera en
Miami las oficinas de Airline Brokers, una agencia especializada en
viajes de Estados Unidos a Cuba, las autoridades y el Buró Federal
de Investigaciones (FBI) mantienen silencio al respecto.
Aunque funcionarios e investigadores del Cuerpo de Bomberos del
condado Miami-Dade reconocieron la intencionalidad del hecho y
argumentaron que los sospechosos emplearon botellas incendiarias,
aún no hay arrestos, indicios o pistas que lleven a los criminales.
Las pesquisas continúan en coordinación con varios departamentos
que incluyen al FBI, el departamento de Bomberos de la ciudad de
Coral Gables y la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, según
versiones de los cuerpos policiales.
Pero los anuncios no pasan de ahí. El silencio es casi hermético
y los expertos solo exhiben como prueba las imágenes borrosas de un
vehículo sospechoso, tomadas por una cámara de seguridad.
Quienes conocen el historial terrorista generado en Miami
mantienen escepticismo y dudas, pensando si este atentado será uno
más del extenso listado de ataques contra Cuba, aún sin resolver en
la polarizada ciudad del sur de Florida.
Airline Brokers se convirtió en la nueva víctima del terrorismo
anticubano, después de manejar las operaciones y vuelos a la mayor
de las Antillas durante la visita papal, efectuada del 26 al 28 de
marzo pasado.
La peregrinación fue una iniciativa conjunta de la Arquidiócesis
de Miami y la Iglesia Católica Cubana, que permitió a cientos de
emigrados cubanos residentes en Estados Unidos visitar la Isla
durante la estancia del Santo Padre Benedicto XVI.
Los elementos más recalcitrantes de la contrarrevolución cubana
en la urbe floridana, férreos detractores de cualquier intercambio
entre Cuba y su diáspora, se opusieron a la peregrinación y, por
supuesto, a Airline Brokers, la agencia de viajes que se ocupó de la
tramitación y traslado de los peregrinos.
Recientemente Andrés Gómez, periodista y activista cubano
residente en Miami, presidente de la Alianza Martiana y editor del
sitio Areíto Digital, denunció la falta de agilidad y seriedad en el
proceso investigativo por el atentado contra la agencia de viajes.
Denunció, además, el contubernio expreso de las autoridades
policiales y judiciales con los promotores del terrorismo anticubano.
Gómez comentó en un reciente artículo distribuido en las redes
sociales que, entre 1968 y 1969, al menos 50 acciones terroristas
fueron realizadas en Miami por la organización Poder Cubano,
dirigida por el asesino a sueldo Orlando Bosch Ávila. Recordó como
elemento coincidente el hecho de que el atentado contra la agencia
de vuelos charter se cometió el día del primer aniversario de la
muerte de Bosch.
También anotó que de 1970 a 1979, según documentos
desclasificados del FBI, 95 acciones extremistas fueron cometidas en
Miami por estas organizaciones contrarrevolucionarias.
Recuerda Gómez que durante este periodo y en un lapso de 24
horas, esos grupos ejecutaron ocho acciones vandálicas con
explosivos en las oficinas de la Fiscalía del Distrito de Florida,
del Seguro Social, de la jefatura de la Policía de Miami, en las
oficinas centrales del departamento de Correos y en las del propio
FBI, entre otras.
El director de Areíto Digital subraya que entre 1980 y 1983, en
Miami se cometieron 13 actos de terrorismo; seis en 1987, ocho en
1988, y dos en 1989.
La mayoría de los efectos recayeron sobre agencias de viajes a
Cuba, consulados cuyos gobiernos mantenían relaciones diplomáticas
con el cubano, y las oficinas de la revista Réplica.
En los años noventa, el sur de Florida sufrió nueve acciones
terroristas, sobre todo contra empresas cuyos dueños apoyaban la
normalización de las relaciones con Cuba y centros nocturnos donde
se presentaban artistas de la Isla.
El activista cubano señala que la inmensa mayoría de los
terroristas culpables de estos crímenes en Miami no fueron
arrestados ni procesados, y quienes enfrentaron la "justicia",
cumplieron escasas y leves condenas.
No actuar ni encausar y procesar judicialmente a los culpables,
como la ley exige, es volver a un pasado tenebroso en Miami cuando
todo lo relacionado con el terrorismo perpetrado por la extrema
derecha cubanoamericana era tratado como asuntos comunes e imperaba
el terror y no la ley, aseveró Andrés Gómez.
Después del siniestro, Airline Brokers ya tiene nueva sede y,
según Vivian Mannerud, su propietaria y fundadora, la compañía
charter se encuentra operando en sus diferentes destinos entre
Estados Unidos y Cuba.
A pesar de que los expertos antiterroristas del FBI no pueden
mostrar evidencias ni acusados del execrable hecho, el sitio digital
Nuevo Acción, dirigido por el reconocido mercenario de origen cubano
Aldo Rosado-Tuero, lanza ataques contra Vivian Mannerud, su padre
Fernando Fuentes Cobas y la compañía de viajes.
El sitio digital anticubano publicado en Miami recordó, además,
la reunión celebrada el 15 de mayo del 2009, en las oficinas del
grupúsculo terrorista Alpha 66, vinculado a la Agencia Central de
Inteligencia (CIA).
La cita aglutinó a varios de los cabecillas cubanoamericanos más
conocidos en la ciudad por su historial criminal, con el propósito
de "renovar votos y proseguir la lucha hasta el final", según los
términos del documento emitido en el encuentro.
Junto a Rosado-Tuero, estaban en la reunión Reinol Rodríguez,
jefe militar de Alpha 66; Virgilio Paz y José Dionisio "Charco de
Sangre" Suárez, asesino del excanciller chileno Orlando Letelier;
Héctor Alfonso "Fabián", Osiel González, Henry Agüeros Garcés, Luis
González Lalondry y Luis Crespo, muchos de ellos vinculados a las
acciones criminales organizadas por Orlando Bosch y Luis Posada
Carriles.
De estos "casuales" encuentros entre terroristas el FBI no dice
una palabra, como tampoco investiga a quienes atacan verbalmente o
apoyan la acción violenta contra una oficina comercial en el corazón
de Miami.
Ni uno solo de estos cultores del crimen ha sido llamado a
declarar sobre sus actividades y amenazas contra objetivos
vinculados al pueblo cubano.
Silencio es lo único que ofrecen las pesquisas. De cualquier
manera, las autoridades norteamericanas llevan más de medio siglo
sin preocuparse mucho por encontrar culpables cuando de Cuba se
trata.