Entre las figuras que ocuparán los papeles protagónicos en estas
jornadas se cuentan: Amaya Rodríguez y José Carlos Lozada, quienes
vestirán la piel de Naipi y Tarobá, respectivamente, en la apertura
de la temporada (3 de agosto). Ocasión en que volverán a dialogar en
escena luego de las triunfales funciones en la Gala: Los virtuosos,
grandes momentos de la danza, que rindió homenaje, recientemente, a
bailarines de la talla de Alicia Alonso, Mijail Barishnikov, Pina
Bausch, Isadora Duncan, Margot Fonteyn, Martha Graham, Vaslav
Nijinski, Maya Plisetskaia, Anna Pavlova y Vladimir Vassiliev, en
los cuales se sustentan los pilares esenciales del ballet clásico y
la danza contemporánea.
Durante casi dos meses, los jóvenes bailarines principales
desandaron la geografía española, como parte de ese encuentro que
reunió destacadas figuras de la danza internacional, llegadas del
Ballet Estatal de la Ópera de Bashkirian (Rusia), de la Compañía
Sanpapie, de Italia; del Teatro de la Ópera de Bucarest y el Ballet
Nacional de Cuba en sus personas. Sonrientes por la labor cumplida,
Amaya y José Carlos contaron a Granma sus aventuras.
Numerosos puntos de la península ibérica tocaron en esos 60 días
(Murcia, Córdoba, Castellón, Ciudad Real, Alcorcón, San Cugat,
Huesca, Manresa, Albacete, Avilés, Toledo, León, Madrid, Santiago de
Compostela, Vigo... ), 26 funciones en las que danzaron hasta el
delirio. Ellos bailaron los pas de deux del cisne blanco y el
cisne negro, del segundo y tercer actos de El lago de los cisnes,
y el de Don Quijote (tercer acto). Según narraron los
bailarines, el espectáculo, que contó con la dirección de dos
grandes de la danza cubana: Marta García y Orlando Salgado,
comenzaba con una obertura donde participaban las cuatro parejas
juntas, y luego cada una danzaba obras del repertorio internacional.
José Carlos, un bailarín de un hálito muy particular en el BNC,
quien que ya ha dejado huellas interpretando los protagonistas de
clásicos como Lago, Don Quijote, Cenicienta,
Otelo... , dejó saber que le gusta interpretar los ballets
fuertes, a pesar de que por su forma natural de ser puede parecer
que se inclina hacia los más románticos... , "todos me gustan, hasta
lo contemporáneo, que es algo que sueño poder hacer algún día". Y en
los clásicos espera con ansias poder interpretar el Albrecht de
Giselle. "Estoy contento, orgulloso con lo que he podido lograr
en mis casi ocho años con la compañía, donde he trabajado mucho, ha
sido, claro, con esfuerzo y mucho tesón".
¿De la Gala?... Están conscientes de lo que significó para ellos,
personalmente y en colectivo, pues, refiere la también bailarina
principal Amaya Rodríguez, estábamos representando a la Escuela
Cubana de Ballet, a la compañía y a Alicia Alonso, era un reto que
sobrepasamos con fuerza. Eso nos animó mucho, nunca olvidaremos las
ovaciones recibidas".