Semanas después del Combate del Uvero, que tuvo lugar el 28 de
mayo de 1957, se creó la Columna No. 4, la que Fidel encomendó a
Ernesto Guevara de la Serna para operar en toda la parte este del
Turquino. El 21 de julio de 1957 el Che es ascendido a Comandante.
Años más tarde, en la revista Verde Olivo, el Che explicaría los
pormenores de cómo decidieron tratar de atacar algún otro cuartel en
los días inmediatos al 26 de julio y seguir manteniendo el ambiente
propicio a la insurrección.
Es así como, el primero de agosto de 1957, la nueva fuerza
guerrillera ataca el cuartel de la tiranía en Bueycito, lugar donde
el Che estrena sus grados de Comandante y es además su primera
acción victoriosa al frente de la Columna No. 4.
Los hechos ocurrieron rápidamente. Hacia la posición contraria
avanzaron los combatientes divididos en tres grupos. El capitán Lalo
Sardiñas marchó por la parte oeste del cuartel; mientras que los
capitanes Ramiro Valdés y Ciro Redondo lo hacían por el fondo y el
frente, respectivamente. El Che, junto a Israel Pardo, lo hizo por
la calle principal del poblado en busca de la posta uno.
En la guerra el factor sorpresa es un elemento de primer orden, y
más aún en la de guerrillas, por esa razón, hacia la posta uno,
detrás del Che, avanzó un carro con las luces encendidas. Iba guiado
por Armando Olivé, con el fin de iluminar al soldado de la
mencionada posición y propiciar así la sorpresa.
Otros aspectos tácticos de la guerra de guerrillas también fueron
observados en este encuentro, como fue ubicar rebeldes en los
posibles caminos de acceso al cuartel para evitar la llegada de
refuerzos enemigos; así como volar los puentes e interrumpir las
comunicaciones telegráficas y el fluido eléctrico, todo lo cual
ayudó a incomunicar al enemigo que defendía el enclave.
La posición contaba con 12 de los 18 soldados que componían la
guarnición, los que poseían buenas armas, además de estar a la
expectativa, mientras los guerrilleros avanzaban al descubierto a
conquistar la guarnición.
El enemigo fue derrotado en pocos minutos. Fueron heridos seis de
los 12 guardias que se encontraban en el cuartel y se sufrió la
pérdida del joven combatiente del Ejército Rebelde Pedro Rivero
Peña, además de tres heridos leves.
Al narrar esta acción en el libro Pasajes de la Guerra
Revolucionaria, el Che cuenta: Entre la gente que había
tenido mejor actuación en aquel momento podemos citar al capitán
Ramiro Valdés, que dirigió el ataque, y al teniente Raúl Castro
Mercader que junto con algunos de sus hombres participó
decisivamente en el pequeño combate. Al llegar a las lomas
nuevamente, nos enterábamos de que estaba establecido el estado de
sitio, la censura y, además, de la gran pérdida que había sufrido la
Revolución, al ser asesinado Frank País en las calles de Santiago.
De tal manera acababa una de las vidas más puras y gloriosas de la
Revolución cubana, y el pueblo de Santiago, de La Habana y de toda
Cuba se lanzaba a la calle en la huelga espontánea de agosto, caía
en una censura total la semicensura del gobierno, e iniciábamos una
nueva época, expresada por el silencio de los cotorros
pseudoposicionistas y los salvajes asesinatos cometidos por los
batistianos en toda Cuba, que se ponía en pie de guerra.
Con Frank País perdimos uno de los más valiosos luchadores, pero
la reacción ante su asesinato demostró que nuevas fuerzas se
incorporaban a la lucha y que crecía el espíritu combativo del
pueblo.