WASHINGTON,
27 julio.— La XIX Conferencia Internacional de SIDA concluyó hoy
aquí con la clara sensación de que el fin de la epidemia es posible
a través del compromiso financiero, político y científico sostenido.
Los participantes al evento, inaugurado el pasado domingo,
aseguran que aunque la vacuna y la cura son necesarias, en la
ampliación de los recursos y las herramientas que ya existen está la
posibilidad de salvar millones de vidas.
Solamente a través de los esfuerzos coordinados para expandir las
iniciativas de prevención y de tratamiento del VIH, integrar los
programas a los servicios más amplios de salud, mantener la
financiación, mejorar la defensa de los derechos humanos de los más
vulnerables, se podrá comenzar a poner fin a la infección.
En la reunión hemos visto ciencia innovadora, planificación
estratégica para la cura, sesiones para jóvenes y viejos afectados
por VIH, entre otras.
El éxito de la Aldea Global y del Programa de la Juventud ha
impulsado los esfuerzos de los activistas y jóvenes científicos que
son el futuro de nuestra lucha por ponerle fin al sida, dijo Elly
Katabira, Presidente Internacional del foro.
Quisiera felicitar a todos por los esfuerzos incansables y hacer
de sida 2012 una conferencia realmente extraordinaria, y pido
mantener el impulso, dijo el también profesor de medicina de la
Universidad de Makerere en Kampala, Uganda.
Cerca de 25 mil delegados participaron en el programa que incluyó
194 sesiones científicas, comunitarias y de liderazgo.
Este congreso representó muchos hitos en la historia de las
Conferencias Internacionales sobre el SIDA y, lo que es más
importante, es la primera vez que nos reunimos alrededor del
objetivo de ponerle fin a la epidemia, manifestó Diane Havlir,
copresidenta del comité organizador.
Miles de participantes firmaron la Declaración de Washington,
D.C., texto oficial de la conferencia, que estipula generar
abordajes multidisciplinarios que respeten y defiendan los derechos
y la dignidad de todos los afectados por la epidemia e insta a
llevar a cabo acciones concretas para poner fin a la dolencia.