LONDRES,
27 julio.— La presidenta Dilma Rousseff afirmó hoy aquí que Brasil
quiere realizar unos Juegos Olímpicos perfectos en Río de Janeiro,
en 2016, cuando la llamada Ciudad Maravillosa será sede de esa
competencia cuatrienal.
"Creo que los dos mayores desafíos para la Olimpiada de 2016 son
tener el mayor número posible de atletas participando", apuntó en
conferencia de prensa en el londinense Hotel Ritz, antes de almorzar
con un grupo de atletas brasileños en el Crystal Palace.
El segundo mayor reto, prosiguió la mandataria, es hacer una
Olimpiada absolutamente perfecta. "Es lo que queremos. Desafío es
esto: usted coloca la meta y corre detrás para conseguirla", subrayó
Rousseff, quien también insistió en el necesario legado que deben
dejar esos juegos para la población de la nación sede.
Interrogada sobre su pronóstico de medallas en los Juegos
Olímpicos Londres-2012, cuya inauguración oficial se realizará esta
noche, la presidenta prefirió no establecer alguna y se limitó a
resaltar el apoyo dado por el gobierno federal a los deportistas por
medio del programa Bolsa Atleta.
Precisó que su gobierno tiene como meta incentivar aún más la
práctica de deportes en las escuelas para formar nuevas generaciones
de atletas brasileños y añadió que por ello fue presentado el plan
para construir seis mil nuevos campos deportivos y techar otros
cuatro mil en centros de enseñanza pública hasta 2014.
Al evaluar las posibilidades de Brasil en Londres-2012, la
mandataria exaltó la fortaleza del gigante suramericano en deportes
colectivos como fútbol, voleibol, baloncesto y balonmano, entre
otros. Por eso, indicó, necesitamos hacer un esfuerzo para ampliar
nuestra presencia en deportes individuales.
Sobre preferencias individuales, Rousseff escogió el voleibol,
deporte que dijo haber practicado en su juventud. No obstante,
descartó asistir a cualquier estadio para presenciar algún partido,
porque la miopía le impide observar correctamente.
La presidenta brasileña viajó el martes pasado a Londres, donde
el miércoles inició una visita de cuatro días, durante la cual
asistirá esta noche a la apertura de los XXX Juegos Olímpicos y se
reunirá con autoridades británicas. Ya lo hizo con el primer
ministro David Cameron.