Este escenario lleva a muchos analistas a considerar la
inminencia de un rescate completo para España como los recibidos por
Irlanda, Portugal y Grecia, pero de dimensiones superiores dado el
tamaño de la economía española, que supera el billón de euros y es
la cuarta en importancia de la zona euro.
Consciente de esos rumores, el ministro español de Economía, Luis
de Guindos, salió a desmentir este lunes la posibilidad de que se
solicite un salvamento general a la Unión Europea (UE). Sin embargo,
el Gobierno también negó hasta último momento que se disponía a
pedir dinero para los bancos, algo que terminó haciendo.
De Guindos culpó del desastre a la "irracionalidad" de las bolsas
de valores que colocaron la prima de riesgo española —el índice que
registra los intereses que paga un país por endeudarse— en 640
puntos, la mayor cifra de su historia.
De mantenerse esa tendencia, el Estado no podrá financiarse y se
quedará a merced de los mecanismos de estabilidad de la UE.
Además, la situación social al interior del país es cada vez más
volátil. A los más de cinco millones de desempleados se suman ahora
los 50 mil desalojos de hogares planeados para este año, según
cifras del Consejo General del Poder Judicial.
El Gobierno conservador de Rajoy pende de un hilo, y el menor
soplo de Bruselas o los mercados podría llevarlo al precipicio,
donde lo esperan el descontento de los millones de españoles que han
salido a las calles a rechazar los recortes y pedir su dimisión.