Pie de foto: Presentación de carrozas en la gala inaugural del
Santiago Espirituano
Entre palacetes, casas coloniales y vetustas calles de piedra los
naturales de la villa del Espíritu Santo o Sancti Spiritus celebran
este martes el Santiago Espirituano, la más antigua de las
tradiciones festivas del país.
Su origen, de carácter religioso, se remonta a 1655, destinada a
rendir homenaje el 25 de julio a Santiago Apóstol con bailes, juegos
tradicionales como el palo encebado, torneos a caballo y otras
atracciones.
Según historiadores, a mediados del siglo XVII un grupo de
inmigrantes de Santiago de Compostela, España, dio inicio a los
festejos con un procesión a su santo patrón y con el tiempo se
convirtió en una de las manifestaciones culturales y folclóricas más
relevantes de la Mayor de las Antillas.
Ya en 1850 los festejos habían adquirido un matiz popular y
aparecen los disfraces y mascaras con la salvedad de evitar críticas
a las autoridades.
Circulaba un panfleto donde se limitaba hasta el crespúsculo o la
hora de las oraciones todas las actividades y advertía que no debía
imitarse a ministros de la religión católica, funcionarios del
Estado y militares.
Además privaba a los negros y mestizos de disfrazarse y andar a
caballo por las tres calles principales. A quien desoyera el mando
español se le imponía 20 días en la cárcel municipal.
Las crónicas de la época cuentan que derramar añil sobre un
vestido blanco, arrancarle un collar a una mujer, echar orina de
perro a un negro y otras acciones similares se contaban entre las
manifestaciones graciosas del Santiago.
Las calles enramadas, principalmente con pitos o caña brava,
papeles de colores u otros recursos del ingenio popular se integran
en la etapa republicana, así como el patrocinio de comerciantes y
personas adineradas.
Asimismo se suman nuevas manifestaciones como cabalgatas,
arrolladeras, carrozas, fuegos artificiales y paseos en coches que
se mantienen en la actualidad.
El 25 de julio es dedicado a la guayabera, prenda originaria de
la localidad y declarada oficial para los actos y ceremonias
diplomáticas del Estado y del gobierno de Cuba.
También es el día del espirituano ausente que se acompaña con
competencia de decimistas y en especial del Punto espirituano
(originario de esta zona central), cantos y bailes que se conservan
en la campiña.