Alrededor de 89 personas han muerto, incluidos 16 militares, y
223 han resultado heridas en una oleada de atentados perpetrados en
distintas ciudades de Irak, lo que podría ser la jornada más
sangrienta en los últimos dos años, según el último balance oficial
difundido por la Policía y el Ejército iraquíes.
Los atentados han sido perpetrados en barrios chiíes de Bagdad
como Ciudad Sadr, o las localidad de Taji y Kirkuk (norte). Hasta el
momento ningún grupo ha reivindicado la autoría, pero las fuerzas de
seguridad iraquíes apuntan a la filial de Al Qaeda en Iraq,
conformada principalmente por suníes.
"Los últimos atentados son un mensaje claro de que Al Qaeda en
Irak tiene la intención de provocar una sangrienta guerra sectaria",
ha señalado una fuente del aparato de seguridad iraquí en
declaraciones bajo condición de anonimato.
En Taji, una localidad situada 20 kilómetros al norte de Bagdad,
se han producido seis explosiones, entre las que se incluye un
atentado con bomba, cerca de un complejo residencial. Una séptima
bomba fue detonada cuando la Policía se había personado en el lugar.
En total, han muerto 32 personas, incluidos 14 policías, y otras 48
están heridas, entre ellas 10 agentes, según las fuentes.
En Bagdad, dos atentados con coche bomba –uno en el barrio chií
de Ciudad Sadr y otro en Hussainiya, otra zona chií– han causado el
fallecimiento de 11 personas y han herido a 73, según la Policía.
Mientras, en Kirkuk, seis personas han muerto y 17 han resultado
heridas como consecuencia de cuatro ataques con coche bomba, y las
explosiones y tiroteos que se han producido en puestos de control de
las fuerzas de seguridad situados en distintos lugares de la
provincia de Diyala se han saldado con seis víctimas mortales,
incluidos cuatro militares y policías, y 30 heridos, según fuentes
policiales.
Dos coches bomba más han sido detonados junto a un control
militar en la localidad de Jan Bani Saad, a 30 kilómetros al noreste
de Bagdad, y han causado la muerte a cinco personas y heridas a
otras 22, informa la Policía. Además, cuatro militares han muerto y
cinco más han resultado heridos en un ataque de hombres armados en
un control en Udhaim, a 90 kilómetros al norte de la capital.
Este domingo murieron al menos 20 personas y otras 80 resultaron
heridas por la explosión de bombas colocadas en coches en dos
localidades al sur de Bagdad y en la ciudad de Nayaf.
El rebrote de la violencia en Irak coincide con la crisis abierta
en Siria por los enfrentamientos entre los grupos armados de la
oposición y las fuerzas afines al régimen del presidente Bashar al
Assad. "Con lo que está ocurriendo en Sira, estos atentados deben
tomarse muy en serio como una posible amenaza a nuestro país. Al
Qaeda está intentando que Irak caiga en una guerra chií-suní.
Quieren que vaya tan mal como en Siria", ha afirmado la fuente
iraquí.
En los dos últimos días ha habido más de un centenar de muertos
en distintos atentados en varios puntos de Irak, después de dos
semanas de tregua previas al mes santo musulmán del Ramadán.
Julio va camino de superar las cifras de junio, el mes más
mortífero en Irak desde la retirada de las fuerzas internacionales
lideradas en Estados Unidos. En total, en junio murieron 237
personas y 603 resultaron heridas en incidentes violentos.