Con Víctor Mesa al frente, notable aporte con el madero de
Yulieski Gourriel y Frederich Cepeda, y valiosa faena de algunos
serpentineros, la nave antillana se levantó en una lid que parecía
escapársele de las manos tras los descalabros iniciales frente a
Estados Unidos y Puerto Rico.
No obstante, la vida le dio revancha a Cuba, pues estos mismos
rivales hincaron la rodilla en los pleitos decisivos (semis y
final), en ambos con remontadas del plantel criollo, que supo lidiar
con la presión de saberse favorito y remar río arriba en más de un
choque.
En la discusión del cetro ante los boricuas, para enmarcar el
excelente relevo de Norberto González, zurdo curtido en múltiples
batallas que limitó a un jit el gasto ofensivo de los contrincantes
durante cinco y un tercio, con siete ponches; sin obviar los dos
fantásticos corridos de Ariel Pestano y Yulieski que dieron el
empate y la ventaja, respectivamente.
A tales armas debió acudir la selección nacional en un certamen
de muy poca ofensiva —se promedió 221 colectivamente—, en el que
solo los lanzadores japoneses no trabajaron para menos de tres
limpias por encuentro. Nuestros toleteros realizaron múltiples
ajustes y se palpó la mejoría de Rusney Castillo, Pestano y Erisbel
Arruebarruena, quienes suplieron la escasa pólvora de Alfredo
Despaigne y José Dariel Abreu, imprecisos y sin oportunidad madero
en ristre, con solo cinco impulsadas en 56 turnos de conjunto.
Estupenda actuación de Cepeda, como de costumbre muy disciplinado
en el plato, con un reconocimiento excepcional de los lanzamientos
que le permitió sacar la cara en el momento preciso. Igual de
efectivo Yulieski, quien pese a ser criticado cumplió con las
responsabilidades de tercer madero y líder del plantel, al punto de
merecer la distinción Jacques Reuvers (Jugador Más Valioso), apenas
el segundo cubano en ganarla tras el reconocido intermedista Félix
Isasi (1972).
No menos importante la conducción del pitcheo, aspecto en el que
Víctor Mesa demostró precisión y tino, así como en la motivación del
conjunto, el cual, no obstante, debe prepararse mucho mejor para los
torneos venideros, de seguro más fuertes y exigentes.
Por la medalla de bronce, Estados Unidos superó a Holanda con
cerrada pizarra de 4-3. El lanzador zurdo Marco Gonzales, nombrado
el mejor de la justa, caminó ocho entradas y recetó nueve ponches a
la tanda de los campeones del mundo, quienes no pudieron hacerse
justicia frente a su público.
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ANOTACIÓN POR
ENTRADAS |
|
PIM MULIER (HARLEM) |
C |
H |
E |
|
PUR |
000 200 000 |
2 |
4 |
1 |
|
CUB |
010 010 02X |
4 |
7 |
0 |
|
G: Norberto
González (2-0) P: Benigno Cepeda (1-1) Jr : F. Cepeda
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