Con
sus rostros felices, llegaron a Cuba, este sábado, los integrantes a
la XXIII Caravana de Pastores por la Paz, y relataron las pericias
para pasar por las fronteras de Canadá y México las más de 100
toneladas de artículos humanitarios que representan un abierto
desafío al bloqueo estadounidense que ya rebasa las cinco décadas.
La comitiva al pisar suelo cubano coreó la consigna: "¡Lucius
vive, la lucha sigue!" y en la losa de la terminal cinco del
aeropuerto Internacional José Martí dedicaron unas palabras para
relatar la travesía y los avatares ocurridos en su tránsito hacia la
Isla Caribeña con los productos recolectados.
La estadounidense Gail, hija del reverendo fallecido Lucius
Walker, mencionó la firmeza de los caravanistas que no se dejaron
arrebatar por las autoridades aduanales la ayuda humanitaria y
aunque en territorio mexicano tuvieron el percance de ser
confiscadas seis computadoras se siente que cumplieron con el pueblo
cubano porque una vez más desafiaron el criminal bloqueo que Estados
Unidos tiene impuesto a Cuba.
"Se equivocaron los cubanos cuando piensan que la Revolución es
sólo de su país, ella es un Patrimonio Continental", dijo el
Reverendo portorriqueño Luis Barrios, codirector de la comitiva y
señaló que se viaja a Cuba no sólo para desafiar al bloqueo sino
también para reafirmar el compromiso que se tiene con el pueblo de
la Isla y su camino enrumbado hacia el socialismo.
El
convoy llegó desde la ciudad mexicana de Tampico, donde embarcaron
los donativos recaudados en las últimas semanas en casi 90 ciudades
de Estados Unidos y Canadá. Los aportes consisten en autobuses y
artículos destinados a los sectores del deporte, la salud y la
educación, algunos de los más golpeados por la política hostil de la
Casa Blanca.
En la capital cubana fueron recibidos por Caridad Diego, Jefa de
la Oficina para la Atención de los Asuntos Religiosos del Comité
Central del Partido Comunista de Cuba, Kenia Serrano, presidenta del
ICAP, el Reverendo Raúl Suárez, Director del Centro Martín Luther
Kim y, otros dirigentes y funcionarios cubanos.
La delegación estará en suelo antillano hasta el 31 de julio,
donde rendirá homenaje a los mártires, visitará lugares de interés
histórico y social, intercambiará con dirigentes del gobierno, se
reunirá con familiares de Los Cinco antiterroristas cubanos
prisioneros en Estados Unidos, entre otras actividades.