El conflicto entre
campesinos y terratenientes que deja unos 60 muertos en tres años en
el valle del Aguán, en el noreste de Honduras, se avivó con una
nueva ocupación de agricultores, una cruenta batalla por la tierra
que también libran en los tribunales.
Unos 200 campesinos ocuparon la finca Los Laureles, de cultivos
de palma africana, en las afueras de la ciudad de Tocoa, pero
"militares y policías los tienen cercados, no se sabe qué va a pasar
allí", afirmó a la AFP el portavoz del Movimiento Unificado
Campesino del Aguán (MUCA), Vitalino Alvarez
El conflicto agrario en el país se agudizó tras el golpe de
Estado del 28 de junio del 2009, con el cual se frustró un proceso
de adjudicación de tierras que llevaba a cabo el presidente Manuel
Zelaya.