Con
razón no duda en calificar los Juegos Parapanamericanos de
Guadalajara como uno de los momentos cumbres en su carrera
deportiva. Precisamente allí clavó los pinchos en 7.66 metros,
récord universal vigente de salto de longitud en la categoría F-13
(débil visual). De ahí que el pinareño Luis Felipe Gutiérrez no
titubee en su intención de buscar el oro en esa modalidad durante
los XIV Juegos Paralímpicos de Londres, entre el 29 de agosto y el 9
de septiembre próximos.
Con 24 años Gutiérrez, en medio de su trabajo con las pesas en el
estadio Panamericano, recordó sus inicios en vueltabajo. A los 17
ingresó en la preselección nacional de atletas discapacitados,
guiado por Luis Bueno, a quien no dudó en calificar como un padre,
de enorme ayuda e influencia en los resultados obtenidos hasta
ahora.
Gutiérrez se mostró optimista de cara a su segunda incursión
paralímpica —concluyó con bronce en el hectómetro en Beijing’08, con
10.98 segundos. ¿Las razones del espigado deportista de 1.90 metros
de estatura y 86 kilogramos de peso? La preparación, que catalogó de
excelente hasta este minuto y sin ningún problema de lesión en esta
recta final.
La fuerza y explosividad se cuentan entre sus principales armas,
las que emplea para ganar distancia en el despegue de sus brincos y
el remate en los 100 metros. Precisamente en esta última prueba,
Gutiérrez (segundo con 10.86 en el 2011), tendrá la férrea oposición
del líder de temporada, el irlandés Jason Smyth (10.24). Deberá
prender las turbinas y como él mismo confiesa, correr bien duro.
Esperemos a ver qué le depara la ciudad del Big Ben a este
atleta, quien ha contado a lo largo de sus 14 años en las pistas con
el apoyo de sus padres, Luis Manuel Gutiérrez (llegó al equipo
nacional de remo), y Lourdes Rivero (atleta de eventos múltiples).
Para él será tan importante la posibilidad de convertirse en
doble medallista como el amor de su esposa Samara y su hijo de un
año y siete meses, Jason Alejandro, a quienes les dedica la mayor
parte de su tiempo libre.