El reto pedagógico esencial en Cuba es hacer realidad un concepto
de educación para la vida, que ubique a la primera infancia en el
centro del proceso formativo, con igualdad de oportunidades en el
acceso a la enseñanza, y que tenga en cuenta la participación
eficiente de la familia y la comunidad, y el fomento de los valores
éticos y patrios, destacó Ena Elsa Velásquez, ministra de Educación,
en el Palacio de las Convenciones de La Habana.
Allí sesionaron de manera simultánea hasta ayer el X Encuentro
Internacional de Educación Inicial y Preescolar, el Congreso
Internacional Educación y Pedagogía Especial y el Segundo Simposio
de la Educación Primaria, para debatir sobre el desarrollo integral
de los niños, adolescentes y jóvenes al que se aspira, aseguró.
Refiriéndose a los estudiantes con necesidades educativas
especiales, afirmó que todos tienen derecho a una formación de
calidad, dentro y fuera del salón de clase, propósito que solo puede
alcanzarse mediante un auténtico proceso de perfeccionamiento del
sistema de enseñanza. De manera general, añadió, los educadores
cubanos trabajan en el fortalecimiento de las relaciones
intersectoriales, en el uso óptimo de las tecnologías de la
información y las comunicaciones, y para acercar más a los escolares
a la condición de productores, y menos a la de consumidores de
recursos.
En la ceremonia de clausura, presidida por José Ramón Fernández,
asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros,
entre otros funcionarios académicos y representantes de organismos
internacionales, se reconoció, además, a Juan Josafat, delegado de
México, con el premio Agustina Esteva Lora, y a Eva J. Quintero, de
Cuba, con el lauro Clementina Serra, que otorgan la Asociación de
Pedagogos de Cuba, el Centro de Referencia Latinoamericano para la
Educación Prescolar y el Centro de Referencia Latinoamericano para
la Educación Especial, por su entrega a la obra educativa. Asimismo,
quedó abierta la convocatoria para próximos encuentros.