Hasta ahora, el peligro fundamental de estas drogas de moda había
sido la falta de control de las autoridades sobre su producción y
consumo. Pero esta semana, el presidente estadounidense Barack Obama
firmó una radical ley federal que prohíbe varios tipos de estas
sustancias sintéticas, tras varios intentos infructuosos de decenas
de gobiernos locales para vetarlas.
En los últimos meses, los servicios de emergencia de ciudades
estadounidenses se han visto sorprendidos con cada vez más ingresos
de pacientes con extraños síntomas.
Los usuarios de estas drogas de diseño presentan episodios de
paranoia extrema, agitación, alucinaciones y fuerza fuera de lo
común, pero los exámenes toxicológicos no muestran ningún consumo de
sustancias no autorizadas.
La ley busca que esos ingredientes precursores queden
identificados y controlados, y que se elimine un comercio que hasta
ahora no era en estricto sentido ilegal.