El
otrora titular del gobierno italiano, Silvio Berlusconi, informó dio
a conocer este sábado que regresará al escenario político para optar
nuevamente por la presidencia del país.
Según reporte de La Vanguardia, Il Cavaliere expresó que siente
la obligación de volver a ocupar el escenario político tras mirar
las encuestas que otorgan a su partido, el PDL, porcentajes muy
bajos.
"En las elecciones de 2008 conseguimos el 38%, si en las que se
celebrarán la próxima primavera lográsemos un 8%, ¿qué sentido
habrían tenido entonces estos 18 años de compromiso político?" se
preguntó Berlusconi.
Con su anuncio, Berlusconi despeja las especulaciones que habían
trastocado el panorama político transalpino.
En un paisaje político desarticulado e incierto, en el que los
demás partidos no cuentan con la organización o el prestigio que les
avale una mayoría definida, incluso un porcentaje del 15% podría ser
suficiente para que el expresidente vuelva a ser llamado a las urnas
con posibilidades reales.
Su objetivo parece ser proteger su patrimonio, que se vio muy
afectado por la crisis económica internacional y que, finalmente,
fue el factor que le aconsejó hacer un paso atrás en favor de Mario
Monti.
La obediencia y la resignación con la que los coroneles de su
partido, eternos números dos, han acogido la noticia de la vuelta a
la pista del líder de casi ochenta años demuestra, una vez más, la
naturaleza de su criatura política, el PDL, que aspiraba a
representar a la derecha italiana en el tercer milenio. El
periodista italiano, Indro Montanelli, decía que Italia es un país
que no sabe ir a la derecha sin acabar en la porra. O, en los
últimos veinte años, en el cabaret.