WASHINGTON.— Expertos de todo el mundo están atentos a la evolución
de una llamarada (clase X 1,4), nivel más alto en la escala de
intensidad, proveniente de una gran mancha solar que apunta
directamente a la Tierra.
La eyección ha provocado ya algunos problemas en el hemisferio
occidental, donde se han producido moderados apagones de radio, pero
los expertos consideran que las consecuencias no serán dramáticas,
aunque sí podrían contemplarse auroras brillantes en el sur de
Canadá y el norte de Estados Unidos.
Se espera que la mayor afectación se produzca hoy, cuando la
eyección de partículas provoque cierta actividad.
Reportes de la Administración Nacional para la Aeronáutica y el
Espacio (NASA), indican que la llamarada viaja a una velocidad de 1
367 kilómetros por segundo.
Hace solo unos días, una explosión solar, la quinta en lo que va
de año, desestabilizó los sistemas de radio en el este de China y
Japón, y, además, la superficie terrestre recibió un bombardeo de
protones que desencadenó una tormenta de radiación solar menor.
Especialistas aseguran que apenas si estamos al comienzo del
actual ciclo solar y se espera que la actividad del astro rey se
haga más intensa en lo adelante, sin que a pesar de las numerosas
investigaciones en curso se puedan prevenir estas erupciones, pues
la mayoría surgen sin avisos significativos.
Sin embargo, una tormenta solar lo suficientemente fuerte,
desestabilizaría, incluso de forma catastrófica, una buena parte de
la tecnología global. El mundo moderno depende en exceso de la red
satelital, de telecomunicaciones, aparatos electrónicos de todo
tipo, tecnologías todas muy vulnerables a variaciones espaciales.
Hasta el momento la tormenta solar más severa registrada en la
historia ocurrió en 1859, y se le conoce como la fulguración de
Carrington o el evento Carrington. La misma causó fallas
electromagnéticas a lo largo de todo el planeta, y aparecieron
auroras boreales en latitudes tan extrañas como el Ecuador. (PL)