Osniel Sánchez, director de la Empresa de Conservas La Conchita,
cuenta que inicialmente, en el proceso de contratación efectuado a
finales del 2011, se estimaron 1 200 toneladas, y luego, en el mes
de abril, debido al alto volumen de fruta que se apreciaba en los
campos, se efectuó una recontratación por 600 toneladas adicionales.
"Hoy tenemos procesada una cantidad mayor, y continuamos
recibiendo materia prima. El propósito ahora es sobrepasar las 2 000
toneladas, y continuar moliendo mientras haya mango".
Ello implicaría una producción similar a la lograda de conjunto
en los dos últimos años, dado que en el 2010 La Conchita apenas
recibió 1 165 toneladas, mientras en el 2011 fueron 1 223.
Tal incremento ha demandado un esfuerzo significativo de la
fábrica, que se ha visto obligada a crear tres turnos al día para
trabajar ininterrumpidamente.
"Además, ha sido preciso buscar alternativas para poder envasar
un volumen de pulpa que no estaba en los planes", explica Félix
Cáceres, jefe de la planta productiva.
"En ese sentido, ante la escasez de las tradicionales latas de
cinco galones, hemos estado echando la pulpa en tanques y
guardándola en el frigorífico, para evitar que se pierda".
Paralelamente, ante la magnitud de la cosecha, ha sido preciso
enviar alrededor de 200 toneladas de fruta fresca a las industrias
de otros territorios, al tiempo que se incrementó la entrega a los
mercados agropecuarios, a precios más asequibles.
"Incluso, se les ha asignado un volumen a la gastronomía y a
centros educacionales y de salud", afirma Claudio Cruz, director
comercial en funciones de la empresa de Acopio.
Aun así, ha sido imposible asimilar todo el mango que ha madurado
de golpe en las últimas semanas, como consecuencia de las
persistentes lluvias.
En La Conchita, por ejemplo, la acumulación de un alto volumen de
materia prima, obligó en el mes de junio a suspender la entrada de
frutas durante cinco días seguidos.
"A pesar de todas las medidas tomadas, es innegable que tanto en
el patio de la industria como en el campo, se ha perdido mango",
coincide Roberto Trujillo, director de comercialización en la
delegación provincial de la Agricultura.
Ello ha puesto de relieve una vez más la incapacidad de las
minindustrias (salvo alguna que otra excepción) para hacer frente a
los picos de cosechas, al tiempo que lanza una señal de alerta para
los próximos años.
"El incremento experimentado en la campaña de mango es el
resultado del fomento de las áreas de frutales llevado a cabo en los
últimos tiempos", advierte Trujillo.
"Así lo prueba el hecho de que casi la mitad del volumen enviado
durante la campaña a La Conchita proviene de plantaciones jóvenes,
todavía en desarrollo, lo cual augura que en las próximas cosechas
debemos esperar cantidades aún mayores".
Sin embargo, las condiciones de una industria con un equipamiento
maltrecho, que hoy se encuentra al tope de sus posibilidades,
obligan a pensar en soluciones a mediano plazo, que eviten malograr
los esfuerzos y recursos invertidos en el desarrollo de la
producción de frutales.