El ejecutivo griego pasó como se esperaba esta madrugada la
moción de investidura parlamentaria gracias al apoyo de los tres
partidos que forman la coalición: el conservador Nueva Democracia
(ND), el Movimiento Socialista Panhélenico (Pasok) y el
centro-izquierdista Dimar.
Sin sorpresas, los 179 diputados apoyaron el programa de gobierno
dirigido por Antonis Samarás, mientras que los 121 diputados
restantes pertenecientes a izquierda radical Syriza, nacionalistas
Griegos Independientes, el Partido Comunista y los neonazis de
Amanecer Dorado, votaron en contra, reportó Prensa Latina.
Samarás logró de este modo el aval de la Asamblea Nacional,
después de que el pasado 17 de junio su partido, ND, se alzara con
la victoria pero sin lograr una mayoría suficiente para gobernar en
una difícil legislatura marcada por la profunda crisis económica que
atraviesa el país.
Con el propósito de suavizar los términos impuestos en el
memorando de préstamo firmado con la troika (Comisión Europea, Banco
Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), el primer ministro
presentó su programa durante el debate parlamentario en el que
destacó un vasto plan de privatizaciones.
Además incluía una reestructuración de la Administración pública
reduciendo su tamaño, y medidas para incentivar la inversión privada
criticadas desde la izquierda por beneficiar fiscalmente a las
grandes fortunas y a los evasores de capitales.
Pese a la propuesta, el diario Kathimerini publicó un texto de la
troika en el que se explica que el programa de las reformas exigidas
va muy retrasado y que por tal motivo no se concederá más dinero del
comprometido ni se negociará ningún aspecto hasta no volver al
camino demandado.
Estas tensiones provocaron horas después de la moción de
investidura la dimisión del viceministro de Empleo, Nikos
Nikolopulos, al considerar que el gobierno había realizado poca
presión a la troika sobre la necesidad de modificar el memorando.
Nikopulos aclaró en una nota que la única causa de su renuncia
era su creencia de que la corrección de desequilibrios significantes
en el empleo, las pensiones y la seguridad social deberían haber
sido puesto enfáticamente sobre la mesa de negociación desde el
principio.
Con esta suman ya tres las dimisiones dentro del gabinete surgido
tras los comicios de junio, tras las del ministro de Finanzas por
motivos de salud, y la del viceministro de Marina Mercante por
violar la ley, al ser propietario de una empresa fuera del
territorio nacional.