Este
siete de julio expiró el plazo para extraditar a Julian Assange a
Suecia. Al empezar a publicar esta semana casi 2,5 millones de
documentos secretos sobre Siria, Assange, que todavía permanece en
la embajada de Ecuador, mostró a sus adversarios que ni siquiera
arrinconándolo podrán acabar con la actividad reveladora de su
‘creación’, WikiLeaks.
El Foro de Sao Paulo, que aglutina partidos y grupos progresistas
de América Latina, ha pedido al Gobierno de Ecuador que conceda el
asilo político a Julian Assange "para salvar su vida y su libertad".
Según el secretario general del Foro, Valter Pomar, sus miembros
"respaldan y aprecian" la "protección" que Ecuador brinda a Assange,
como parte de "una reivindicación del derecho universal a la libre
información".
El fundador de WikiLeaks, que teme persecuciones por parte de
EE.UU., pidió asilo a Ecuador y desde el diecinueve de junio
permanece en la embajada del país andino en Londres. El miércoles
pasado el ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, Ricardo
Patiño, señaló que su Gobierno argumentará en un extenso documento
la decisión con respecto a la petición de asilo de Assange. Patiño
insistió en que siguen estudiando "seriamente" el caso y se tomarán
tiempo para adoptar una decisión que estará "suficientemente
fundamentada".
Mientras el destino del australiano está pendiente de un hilo, el
portal de la polémica no para sus revelaciones y esta semana ha
empezado a publicar casi 2,5 millones de documentos secretos sobre
Siria. Los denominados ‘Archivos de Siria’ es la correspondencia
electrónica entre altos cargos de Damasco y destinatarios
extranjeros. El interés principal está centrado en las
confirmaciones de que algunos países de la OTAN que condenan
públicamente el régimen de Assad, colaboran con Damasco en secreto.
Todavía es difícil apreciar qué impacto pueden producir las
nuevas filtraciones. La compañía industrial italiana Finmeccanica,
que figura en la primera publicación, ya intenta descargarse
afirmando que los sistemas de radio que envió a Siria estaban
destinados a médicos y no a militares. La Casa Blanca, a su vez, ya
declaró que ninguna filtración podrá cambiar la decisión de
Occidente de aislar al régimen sirio.
El australiano Julian Assange fue detenido en Londres a finales
de 2010 por la petición de la fiscalía de Suecia, que lo acusa de
delitos sexuales. El fundador de WikiLeaks rechaza categóricamente
todas las acusaciones y asegura que se trata de una persecución
puramente política.
La justicia británica otorgó a Assange la libertad bajo fianza
para el periodo de exanimación de la petición de extradición. En
febrero de 2011 se decidió entregar a Assange a Suecia, decisión que
los abogados del australiano apelaron sin éxito. Otra solicitud de
suspender la extradición fue presentada al tribunal el catorce de
junio de 2012 y también fue rechazada.
Activistas de WikiLeaks creen que la extradición de Assange a
Suecia conllevaría su posterior entrega a EE.UU. Están convencidos
de que Washington está preparando una orden de captura del
australiano para ‘ajustar cuentas’ por la publicación de unos 250
000 archivos confidenciales de la diplomacia estadounidense. A
principios de junio publicaron una lista de altos cargos y otras
personas mediáticas que, según sus propias declaraciones, respaldan
la idea de ejecutar a Julian Assange.