El
Parlamento de Rumanía votó a favor de revocar al presidente
centroderechista,Traian Basescu, acusado por haber violado la
Constitución. De un total de 432 senadores y diputados, 256 votaron
por la destitución de Basescu.
La destitución de Traian Basescu sólo será definitiva si se
aprueba en un referéndum previsto el próximo 29 de julio. Hasta
entonces el presidente interino será Crin Antonescu, el líder de la
Unión Social Liberal (USL). Esta coalición llegó al poder en mayo
tras una moción de censura.
Según la coalición, Basescu habría ejercido poderes de otras
instituciones para imponer "medidas de austeridad que empobrecen a
la población".
Sin embargo, Basescu rechazó estas acusaciones y denunció un
intento de la USL de "controlar todos los resortes del Estado y en
particular la justicia". El presidente también advirtió del riesgo
que supone este voto para "la estabilidad y la reputación del país".
La gran popularidad que tuvo Traian Basescu durante años empezó a
declinar en 2010, cuando adoptó un duro plan de ajustes económicos.
Inquietud de Alemania y la Comisión Europea
Por otra parte, en un dictamen consultivo, el Tribunal
Constitucional indica que el presidente incumplió algunas de sus
prerrogativas pero no menciona violaciones graves de la
Constitución. Según la ley fundamental rumana, el presidente sólo
puede ser destituido en caso de "violaciones graves".
Alemania dijo este viernes estar "muy preocupada" por las
modificaciones legislativas de gobierno del primer ministro Victor
Ponta y dijo que se tendrían en cuenta a la hora de examinar la
"plena adhesión" de Rumania al espacio Schengen de libre circulación
en Europa.
Por su parte, la Comisión Europea expresó su preocupación "por
las acciones que parecen estar destinadas a limitar los poderes de
instituciones independientes como el Tribunal Constitucional".
En tan sólo cuatro días, la USL provocó la salida por sorpresa de
los presidentes de las dos cámaras del parlamento, ambos en la
oposición. Varias organizaciones gubernamentales, como el Comité de
Helsinki o Freedom House, denunciaron la forma en que se desarrolló
el procedimiento como "un ataque contra la democracia y el estado de
derecho".
"Rumania seguirá siendo un país estable donde el Estado de
derecho, la constitución, las normas europeas e internacionales
serán respetadas", dijo el primer ministro Ponta para calmar las
inquietudes europeas.
Tras dos años de recesión en 2009 y 2010, la economía rumana
volvió a crecer en 2011, gracias a una ayuda de urgencia de 20.000
millones de euros del Fondo Monetario Internacional y de la Unión
Europea. A cambio, el gobierno de centroderecha apoyado por Basescu
aceptó imponer un riguroso programa de austeridad que en 2010
recortó de manera temporal en un 25% los sueldos de los funcionarios
públicos.