Fiesta del Fuego 2012

Norman Girvan, lucidez y compromiso con el Caribe

Pedro de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu

SANTIAGO DE CUBA.— La colección editorial de la Casa del Caribe, antiguo sueño de los fundadores de la institución, acaba de nacer con la publicación de un título imprescindible para la comprensión de la historia y la cultura de la región, El Caribe: dependencia, integración y soberanía, del prestigioso intelectual jamaicano Norman Girvan.

Foto: Yander ZamoraNorman Girvan recibirá mañana domingo el Premio Internacional de la Casa del Caribe.

Presente en la Fiesta del Fuego 2012, Girvan quiso celebrar el acontecimiento en un territorio que le es familiar, Santiago de Cuba, y en un ámbito que ha frecuentado más de una vez y al que ha aportado valiosas reflexiones, el coloquio internacional El Caribe que nos une.

Prologado por la investigadora cubana Graciela Chailloux, quien sitúa al autor como heredero del pensamiento crítico de C.L.R. James (Los jacobinos negros) y Eric Williams (Capitalismo y esclavitud), el libro abre con un ensayo que todos los interesados en el tema debían repasar, Reinterpretando al Caribe, en tanto confronta y esclarece el origen y las diversas nociones de la caribeñidad.

Tanto en este texto como en otros incluidos en el volumen, Girvan desmonta críticamente el legado colonial, las fantasías de-sarrollistas basadas en la injerencia de las corporaciones transnacionales y la aplicación de recetas neoliberales a determinados esquemas de integración.

Particularmente lúcido es el breve ensayo que dedica a la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y su impacto en las economías sociales de los pequeños estados insulares inscritos en esa agrupación, con ostensibles beneficios y expresiones realmente solidarias que contrastan con el frustrado ejercicio hegemónico de las iniciativas propulsadas por Reagan, Clinton y Bush para la Cuenca del Caribe y América Latina, y con resultados mucho más coherentes y provechosos que los que se derivan de la asociación con la Unión Europea.

Sin pretensiones de oráculo, Girvan propone una perspectiva de la región hacia el futuro: "Si el Caribe fue una invención del siglo XX, es evidente que será reinterpretado y quizás trascendido en el siglo XXI. El Caribe de mañana no será una concepción anglófona o hispánica y no estará atado a un espacio geográfico o a una definición. Será una comunidad que comparta intereses y estrategias económicas, sociales y políticas, con la inclusión de diferentes lenguas y expresiones culturales, sin demérito para la diáspora caribeña".

 

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