El
enfrentamiento a las ilegalidades que se cometen en el mar, el borde
costero y las cayerías, constituyen una de las prioridades del
trabajo de las Tropas Guardafronteras (TGF) en este 2012. Solo en el
primer semestre del año se detectaron 684 hechos delictivos, cifra
muy superior a la que se reveló en igual etapa del calendario
anterior, según señaló el teniente coronel Ramón A. Ramírez, de la
Dirección Nacional de las TGF.
Este aumento de los casos detectados se debe al mejor y mayor
trabajo en las acciones operativas, que de manera conjunta efectúan
las TGF con la Oficina Nacional de Inspección Pesquera (ONIP). Entre
los territorios de mayor incidencia identificó aquellos apostados en
la zona norte del país, de manera especial al oriente, así como las
provincias de Matanzas, Cienfuegos y Villa Clara.
Desde el primero de enero y hasta el 30 de junio fueron
identificados 677 ciudadanos infractores a quienes les fueron
aplicados unos 400 reportes de infracción a los Decretos-Ley 164 y
194, emitidos por los ministerios de la Industria Alimentaria y del
Interior, respectivamente.
Con la actuación de los servicios navales, terrestres y aéreos se
detectaron 170 pescadores submarinos furtivos. También fueron
ocupados 638 medios vinculados a la pesca ilegal entre los que
destacan varios implementos de buceo como: patas de rana (99 pares),
escopetas de pesca (103), 77 snorkels e igual número de
caretas.
Ramírez, añadió, además, que en la etapa se incautaron 300
artilugios y varios kilómetros de avíos de pesca, entre los que
enumeró 13 mil metros de redes y otros 3 000 de los llamados
palangre, trasmayo y chinchorro. Asimismo, acotó, resultaron
asegurados unos 6 000 kilogramos de quelonios, langosta y pescado.
En la primera mitad del actual calendario se realizaron 38
operativos para el enfrentamiento a los delitos en el mar y se
detectaron 27 campamentos de pescadores furtivos.
El divulgador de las TGF comentó que a pesar de la labor
persuasiva y de las acciones sistemáticas de lucha contra las
ilegalidades en el mar se aprecia una creciente tendencia de estas
actividades vinculadas a la pesca y a la depredación de la flora y
la fauna.
Entre las infracciones más comunes sobresalen el tráfico de
langostas y otras especies que involucran a tripulantes de
embarcaciones de pesca estatales y a trabajadores de centros de
acopio, quienes venden a particulares parte de la captura en busca
de mayores ganancias, sentenció.
Otra lamentable actividad ilícita es la depredación de los
ecosistemas, principalmente la caza de jutías y cocodrilos, la
extracción de arena y la tala de árboles. Al combate de estas
violaciones se consagran los miembros del Ministerio del Interior.
"Sobre los infractores caerá todo el peso de la ley", culminó.