Como bien exponen los Lineamientos que enrumban nuestra política
económica y social en su apartado 247, el país apuesta por el
aprovechamiento de las distintas Fuentes Renovables de Energía (FRE).
Una prioridad que no es exclusiva del archipiélago sino de gran
parte de las naciones primermundistas o emergentes.
Los motivos que convidan a priorizar el uso de FRE no son solo
verdes, sino también y esencialmente económicos. Estas inversiones
siempre se recuperan, aunque lo más importante es que contribuyen a
la necesaria seguridad energética.
En nuestro país, a pesar de que sí existe una mentalidad y
reconocimiento político y gubernamental sobre el tema, este
pensamiento no se replica de igual manera entre los verdaderos
ejecutores, quienes deben velar porque se cumpla lo programado.
El propio director de Energía Renovable del Ministerio de la
Industria Básica, Manuel Menéndez, señaló recientemente la necesidad
de garantizar una mejor capacidad organizativa y "sistematicidad en
las labores que se realizan en materia de energía limpia". Es
preciso, dijo, fomentar el uso de las industrias nacionales en la
adaptación de tecnologías, así como diseminar y centralizar labores
de capacitación.
Lo cierto es que desde ya se impone la necesidad de fomentar una
sincera cultura energética y ambientalista entre quienes deben dar
pasos concretos, sin pasar por alto los imprescindibles estudios de
factibilidad técnico-económica. Todos los organismos tienen que
trabajar de manera sostenida.
Uno de los principales productores de energía es el Grupo
Azucarero, el cual, aunque podría generar y aportar mucho más, no lo
hace por la inestabilidad de la molienda en muchos centrales y las
tecnologías poco eficientes que impiden el aprovechamiento pleno del
potencial de la biomasa cañera, pues en muchos ingenios las calderas
trabajan a bajas presiones.
Para ello haría falta perfeccionar el funcionamiento de esos
mecanismos de generación, según declaraciones recientes de Bárbara
Hernández Martínez, jefa de Generación Eléctrica del Grupo. La
directiva admitió que se podría generar más electricidad si se
trabajara con mejores equipos, que en algunos casos son elaborados
en entidades de la Industria Sideromecánica. Si es así, esta sería
sin dudas una línea de trabajo a priorizar.
Otra de las entidades protagonistas en este proceso es el
Ministerio de la Agricultura. José Suárez León, director de Energía
de este organismo, ha manifestado públicamente los esfuerzos por
promover el uso de FRE, a partir, por ejemplo, de las excretas
porcinas, que de dañinas cargas contaminantes pueden convertirse en
fuentes de generación de energía. En tal sentido, comentó que se le
ha entregado a los productores un material didáctico para la
construcción de biodigestores, pero aún falta entre estos mucha
cultura de su utilidad, asesoramiento para su construcción e,
incluso, medidas que obliguen a los de mayores volúmenes de cría a
tenerlos, y con ello no solo aportar energía sustentable, sino
evitar la contaminación.
El propio funcionario reconoció que la provincia de Pinar del Río
es un buen ejemplo en el uso de las FRE. Pero en Vueltabajo también
radica el Complejo Integral Alimentario La Victoria, donde en 1998
se instalaron tres digestores para la producción de gas a partir de
la excreta porcina que permitía la cocción de los alimentos de los
trabajadores. Luego, una gran inversión multiplicó varias veces la
generación, y se pretendió usar esa energía para otras labores, pero
durante varios años ha permanecido subutilizada.
Otra modalidad divulgada en los últimos tiempos es la de la
entrega de residuos forestales a las plantas de generación a partir
de biomasa que se han instalado en Santiago de Cuba y la Isla de la
Juventud; la segunda de estas, sin embargo, no cumple su cometido
por la rotura de una pieza.
Son estos unos pocos ejemplos que convidan a reflexionar sobre la
indiscutible seriedad del tema, y recordar que la mejor manera de
decir, es hacer.