El Centro de Inmunoensayo (CIE) es ejemplo elocuente de ello. Con
la misión de garantizar las estrategias, tecnologías y reactivos
necesarios para el pesquisaje activo integral de las principales
causas de morbilidad en la población cubana, esta institución es hoy
imprescindible en la prevención, diagnóstico y tratamiento de
enfermedades.
Utilizando la tecnología SUMA (Sistema Ultra Microanalítico), el
CIE trabaja en diferentes programas de salud, entre los que se
destacan el de Atención Materno-Infantil, Certificación de Sangre,
Vigilancia Epidemiológica, y el Programa Integral para el Control
del Cáncer, que incluye el cáncer de próstata, colon, mama y
cérvicouterino.
Sobre este último —y en particular sobre el control del cáncer
del cérvix— comentó a Granma el Máster en Ciencias Aramís
Sánchez Gutiérrez, jefe de Programas Nacionales del CIE, que la
institución, de conjunto con las autoridades de salud, en los
últimos años ha venido desarrollando un paquete tecnológico que
permita mejorar el panorama actual de este padecimiento en el país.
El cáncer cérvicouterino ocupa el segundo lugar entre los tumores
malignos que afectan a las mujeres a escala mundial, con más de
medio millón de casos nuevos y 275 mil fallecidas cada año en todo
el mundo. Al respecto, especificó Sánchez Gutiérrez que es el cáncer
de cuello de útero el más frecuente en la mujer cubana de entre los
20 y 59 años de edad. "El 56 % de las que fallecen por esta
enfermedad están comprendidas también en este grupo etario.
"Si tenemos en cuenta que la esperanza de vida promedio de la
mujer en nuestro país es de 80 años, con cada fallecimiento se
pierden 30 años de vida potenciales, por lo que es la principal
causa de muerte prematura en la población femenina cubana. La carga
para la sociedad es entonces muy alta, además de la discapacidad que
genera en aquellas que no fallecen".
En el 2011 se reportaron en Cuba 1 334 casos nuevos de cáncer
cérvicouterino, y unas 455 mujeres fallecieron por esta causa.
Atendiendo a tal situación, señaló el especialista, es evidente que
los programas de pesquisa y diagnóstico precoz del cáncer
cérvicouterino y sus lesiones precursoras cobran cada vez mayor
relevancia.
Desde el año 1968 funciona en Cuba el Programa de diagnóstico
precoz del cáncer cérvicouterino, cuya prueba líder es la citología.
Más de 700 mil mujeres son estudiadas anualmente mediante este
examen en el país. Sin embargo, a pesar de constituir un programa
sólido con más de cuatro décadas de experiencia, la tasa de
mortalidad por este tipo de cáncer se ha incrementado.
En ello, considera Sánchez Gutiérrez, incide el hecho de no haber
logrado aún en la población femenina conciencia absoluta de la
importancia de realizarse la citología, lo cual ha provocado que en
muchos casos el diagnóstico sea tardío. A esto se suma la poca
percepción de los factores de riesgo: infecciones genitales (la
persistencia del Virus del Papiloma Humano es el factor de riesgo
más importante en el desarrollo de lesiones displásicas y del cáncer
de cuello uterino), así como el inicio precoz de las relaciones
sexuales y elevado número de parejas sexuales, entre otros.
Sobre esta base, el CIE concibió un paquete tecnológico que,
gracias a la confianza que ofrece tanto a las mujeres como al
personal de salud, ha contribuido a incrementar la efectividad y la
cobertura de la citología en la población femenina cubana.
Explicó el jefe de Programas Nacionales de la institución que,
para garantizar todas las condiciones de asepsia y una elevada
calidad en la toma de muestra citológica, el Centro de Inmunoensayo
cada año pone a disposición del sistema nacional de salud un millón
y medio de sets de citología de uso personal, totalmente
estériles y desechables; que cuentan con espéculo plástico,
espátula, aplicador, lámina portaobjetos y una sábana, también
desechable, para colocar sobre la camilla.
El propio centro, con absoluta capacidad de incrementar esta
cobertura si el sistema de salud lo solicitara, pone también a su
disposición el frasco de solución fijadora o cito-espray.
Un segundo elemento novedoso, señaló el especialista, es el Video
Colposcopio Digital (SUMASCOPE); equipo que se emplea en las
consultas de ginecología para examinar el interior de la vagina y
evaluar la topografía, coloración, configuración, angioarquitectura
y grado de alteración del cuello del útero.
"Mediante una cámara de alta resolución, el colposcopio tiene la
capacidad de amplificar la imagen de la parte exterior del cuello
uterino hasta 216 veces, lo que permite al médico detectar cualquier
lesión por pequeña que esta sea, y guardar fotos individuales o
videos en una base de datos junto con la información de cada
paciente. Esto permite además un seguimiento detallado de la
evolución de la enfermedad y posibilita estudiar y procesar las
imágenes capturadas en otro momento".
Actualmente existen 88 de estos equipos instalados en todo el
país, 46 de ellos en consultas especializadas de Patología de Cuello
y el resto en consultas municipales. El objetivo del CIE, en trabajo
coordinado con las autoridades del Ministerio de Salud Pública, es
ubicar un video colposcopio en cada municipio del país, potenciando
el acceso de todas las mujeres a este tipo de prueba, enfatizó
Sánchez Gutiérrez.
"Garantizar a nivel de municipio el diagnóstico temprano de las
lesiones en sus estadios iniciales, permitirá la aplicación oportuna
del tratamiento correspondiente y la disminución de la mortalidad
por cáncer de cérvix en nuestra población".
Además de los evidentes beneficios que representan para la salud
de la mujer cubana los productos concebidos por el CIE, estos
constituyen una importante fuente de ahorro para el país —cuya
generalización debe apoyarse—, en una demostración fehaciente de que
ciencia, salud y economía pueden ir de la mano.