El Senado de California aprobó un proyecto de ley que trata de
limitar las facultades de las autoridades policíacas del estado para
cooperar con agentes federales en la deportación de inmigrantes
ilegales.
El texto pasa ahora a la Cámara Baja, donde incluso sus oponentes
dicen que es probable su aprobación, de ahí a la Oficina del
Gobernador para su firma o veto, reporta Prensa Latina.
La legislación evitará que los inmigrantes ilegales sean
detenidos y eventualmente deportados por delitos de poca
envergadura, como infracciones del tránsito, y arrestos que no
conlleven una acusación formal, informó el diario La Opinión de Los
Ángeles.
La llamada Acta de la Confianza busca reformar el programa
federal Comunidades Seguras (CS) para que sólo se aplique a las
personas que han cometido delitos graves en California.
El CS obliga a la policía a tomar las huellas dactilares de los
detenidos y enviarlas a las autoridades migratorias federales, lo
que mina la confianza en la seguridad pública y sus agencias del
orden, agrega el rotativo.
Bajo el programa de CS, más de 75 mil personas han sido
deportadas de California desde 2009, de ellas, unas 32 mil acusadas
de delitos menores.
La legislación aprobada establece parámetros para que los
gobiernos locales no presenten a inmigración las huellas dactilares
de una persona, a menos que esta tenga una condena por un crimen
serio, y crea un modelo para contrarrestar el perfil racial
inherente a la ley anti inmigrante de Arizona, agrega el periódico
californiano.
La medida tiene el apoyo de la Conferencia Católica de
California, el alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, decenas
de funcionarios locales y organizaciones comunitarias, pero es
rechazada por representantes de los cuerpos represivos locales.
El presidente Barack Obama prometió en su campaña electoral de
2008 una reforma migratoria profunda, pero no ha cumplido su
promesa.