BERLÍN, 5 julio.— El exjefe de la inteligencia alemana y de la
lucha contra el terrorismo, Heinz Fromm, afirmó hoy que fue engañado
por sus subordinados, que destruyeron documentos sobre la célula
neonazi que asesinó a diez personas en la última década.
En su comparecencia ante una comisión del Bundestag (cámara baja)
constituida para investigar este asunto, Fromm lamentó el escándalo,
que ha supuesto una "severa pérdida de imagen" para los servicios de
inteligencia.
Algunos colaboradores actuaron "fuera de los focos", aseguró
Fromm, que a causa de esta controversia abandonará a finales de mes
la presidencia de la Oficina Federal para la Defensa de la
Constitución (VS).
El responsable del espionaje alemán no supo dar una explicación
de la destrucción de documentos esenciales sobre el grupo terrorista
Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU) el mismo día en que fueron
solicitados por la comisión parlamentaria ante la que hoy declaró
Fromm.
Tan sólo indicó que él tuvo conocimiento de la destrucción de las
actas la semana pasada y apuntó que quizá nunca se logre una
explicación completa de lo sucedido.
No obstante, Fromm ahuyentó en todo momento el fantasma de la
destrucción intencionada de los documentos, un extremo sobre el que
se especula y que podría tener serias implicaciones políticas.
A su juicio, lo importante en este caso no es que alguien pudiera
haber cometido un error, sino que alguien hubiese tratado de
encubrir el fallo cometido con la destrucción de los documentos.
Fromm calificó de "dura derrota" y de "fracaso" para las fuerzas
de seguridad y los servicios de inteligencia que esta célula neonazi
-formada en su núcleo por tan sólo tres personas- robase bancos,
pusiese bombas y asesinase principalmente a extranjeros durante una
década de forma impune y, aparentemente, sin detectarse.
Todos los partidos políticos presentes en la comisión de
investigación se mostraron indignados por la destrucción de los
documentos y por el papel desempeñado por la VS.
Mientras tanto, el Ministerio de Interior ha logrado recuperar
parte de los documentos destruidos, según fuentes de la comisión de
investigación.
Clandestinidad Nacionalsocialista fue un comando terrorista
neonazi constituido por tres personas que se formó en 1998 y que,
hasta su descubrimiento en 2011, actuó en el mas absoluto anonimato
asesinando a nueve ciudadanos extranjeros y una agente de policía,
colocando bombas y atracando bancos.
La policía no descubrió la existencia de la NSU hasta el
suicidio, el 4 de noviembre de 2011, de Uwe Böhnhard y Uwe Mundlos,
dos de sus miembros, en la localidad germano oriental de Eisenach,
al verse acosados por la policía tras un atraco.
Además de estos dos hombres, el grupo lo completaba la mujer
Beate Zschäpe, que se entregó a las autoridades tras volar por los
aires la vivienda en Zwickau, también en el este de Alemania, que
servía de refugio y base al trío asesino.
Pese a que las actividades de estos neonazis eran conocidas desde
1998, la VS y su filial en el estado federado germano oriental de
Turingia fueron incapaces durante más de una década de relacionar
con ellos la cadena de asesinatos de ciudadanos extranjeros -ocho
turcos y un griego- y sus otras actividades delictivas.