El fracaso de la
alianza entre el grupo de prensa regional francés Hersant Media y el
belga Rossel, anunciado la semana pasada, es significativo de las
dificultades del sector.
La Federación de Trabajadores de las Industrias del Libro, del
Papel y de la Comunicación CGT (Filpac-CGT), acusada por las dos
firmas de haber hecho fracasar la operación, situó deliberadamente
el debate en el plano nacional.
Estimando que "el desguace social y la destrucción de títulos
están en marcha", el sindicato hizo la lista de los despidos
"realizados o planeados": 670 en el grupo Hersant, 116 en el grupo
EBRA (también de prensa regional), 1.000 en Presstalis, sociedad de
distribución de la prensa.
La Filpac-CGT, que cita asimismo supresiones de puestos de
trabajo en varios otros medios, entre ellos, los diarios France Soir,
Le Figaro, Les Echos y La Tribune, exige una moratoria de despidos y
la intervención del Gobierno.
La huelga convocada por el sindicato fue criticada por la
patronal del sector, en particular los patrones de los diarios
nacionales, que consideran que el conflicto en la prensa regional no
los concierne y denuncian ser sus "rehenes".