BUENOS AIRES, 5 de julio.— La justicia argentina condenó hoy al
dictador Jorge Rafael Videla a 50 años de cárcel por el robo de
bebés hijos de desaparecidas dentro de un plan sistemático,
ejecutado durante la última dictadura militar en Argentina
(1976-1983).
La justicia consideró probado un delito de lesa humanidad
"mediante la práctica sistemática y generalizada de sustracción,
retención y ocultamiento de niños menores de diez años", en el
contexto de un "plan general de terrorismo de Estado con la excusa
de combatir la subversión", refiere EFE.
Considerado un proceso emblemático por las organizaciones de
Derechos Humanos, el juicio comenzó por una denuncia de Abuelas de
Plaza de Mayo y abarca más de una treintena de casos.
Reynaldo Bignone, último presidente de la dictadura entre
mediados de 1982 y diciembre de 1983, fue condenado a 15 años. Otros
tres represores recibieron condenas de 20 a 40 años de prisión, que
fueron recibidas con aplausos por los hijos de las desaparecidas que
recuperaron la identidad, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y
familiares de las víctimas, agrega ANSA.
Sentado en primera fila, Videla escuchó sin inmutarse la condena,
que se suma a la cadena perpetua que ya pesa en su contra por otros
delitos de lesa humanidad cometidos durante el régimen.
El juicio que finalizó hoy fue el primer proceso celebrado en
Argentina que debatió si hubo un plan sistemático orquestado para el
robo de los niños. Las Abuelas de Plaza de Mayo calculan que cerca
de 500 infantes fueron robados a sus familias biológicas durante la
dictadura.