Luego de medio siglo de creadas ambas especialidades, Karla
Gutiérrez Zayas-Bazán, máster en Ciencias Físicas, jefa del
Laboratorio docente de Física Atómica y joven profesora de esta
facultad, aseguró que la carrera de Licenciatura en Física arriba a
este aniversario con el índice de publicaciones científicas más alto
de la UH y amplias perspectivas de trabajo, no solo en el ámbito de
la docencia universitaria, sino en los distintos centros de
investigación y producción con que cuenta el país.
Destacó entre ellos las instituciones de ciclo cerrado del Polo
Científico, vinculadas con las aplicaciones de biofísica médica,
entre otras; y en áreas como la geofísica y la astronomía, también
en el Instituto de Ciencia y Tecnología de los Materiales, y en el
desarrollo de las ciencias solares y de tecnologías para producir
energía renovable, por solo mencionar algunas esferas.
En este sentido, llamó la atención sobre la necesidad de llevar a
cabo un proceso de formación vocacional y orientación profesional
más sólido y profundo, fundamentalmente en el nivel
preuniversitario, con el objetivo de dar a conocer los distintos
horizontes profesionales de la carrera y hacerla más interesante
para los jóvenes.
Es preciso, acotó, desterrar la perspectiva de que los graduados
de esta especialidad solo pueden emplearse como profesores, aunque
este es un punto clave en la formación de las nuevas generaciones de
científicos. Realmente, las ciencias duras, en general, constituyen
la base para impulsar todos los procesos de investigación, y las
múltiples líneas de estudio de la carrera permiten innovar y crear
con enfoques multidisciplinarios.
Mientras, Aymée Marrero Severo —doctora en Ciencias Matemáticas,
vicedecana de Investigaciones, posgrado y relaciones internaciones
de la facultad de Matemática-Computación—, afirmó que la carrera de
Matemática llega fortalecida a sus 50 años por la calidad y
formación rigurosa de sus estudiantes, aunque falta que los jóvenes
conozcan cabalmente la utilidad de esta ciencia en el desarrollo
económico y social del país.
Y es que la disciplina tiene cabida casi obligatoria en cada
proyecto que se realice, ya sea en la producción de alimentos, como
fundamento esencial de los paquetes tecnológicos que se introducen
hoy en las distintas ramas de la medicina, en la optimización de los
recursos hidráulicos, en la explotación de petróleo, etcétera.
Sobre esto, insistió en la necesidad de aprovechar más el
potencial académico y ampliar los convenios de trabajo establecidos
con los distintos centros de investigación, organismos y, en
general, con la industria cubana.
De este modo, las aplicaciones matemáticas pudieran alcanzar una
mayor visibilidad en el país en la resolución de problemas de toda
índole, y así constituir una fuente de ingresos no desdeñable,
añadió. Con esta visión, resta trabajar con ahínco desde las
enseñanzas precedentes para motivar a los estudiantes hacia el
estudio aplicado de las denominadas ciencias duras.