Encaminando la esperanza

MAYLIN GUERRERO OCAÑA
maylin.guerrero@granma.cip.cu

El bienestar de la infancia es una preocupación constante de nuestro país, materializada en acciones en favor de su feliz desarrollo. Sin embargo, diversos factores —socioeconómicos, familiares y otros— atentan contra estos propósitos, y hay niños que presentan trastornos de conducta y cometen hechos tipificados por la Ley como delitos.

Foto de la autoraEl entorno que rodea a la escuela se caracteriza por la limpieza y el cuidado retribuido por alumnos, profesores y padres.

Las Escuelas de Formación Integral (EFI), llamadas anteriormente Centros de Reeducación de Menores, se encargan de brindarles a estos infantes una atención especializada. Con tal fin abrió sus puertas la EFI Celia Sánchez Manduley, en Las Tunas, para también acercar a los alumnos a los territorios donde residen y lograr una mejor comunicación entre ellos, la familia y la comunidad.

Con capacidad para 12 educandos, esta escuela posee una matrícula de seis adolescentes entre 13 y 15 años de edad, y cuenta con la capacidad para impartir clases desde la primaria hasta el preuniversitario, incluyendo la enseñanza especial. Para ello, el centro dispone de un aula, un laboratorio de computación, un salón para la preparación de los maestros y actividades de psicoterapia, y el claustro de profesores.

Los estudiantes aprenden también oficios como la peluquería, panadería, cocina y actividades agropecuarias, entre otras. La práctica de deportes, la siembra de árboles y el intercambio con el barrio, combatientes del Ministerio del Interior y comunidad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, forman parte igualmente de las actividades que realizan.

Educando a la familia

La mayoría de estos niños que ingresan a las Escuelas de Formación Integral, requieren el apoyo de las familias como una de las formas o quizás la más importante, de ayudarlos. Por ende, el psicoterapeuta trabaja con los padres, tutores o representantes legales, a través de escuelas de orientación, mientras la psicóloga brinda una atención individualizada.

La escuela ha logrado, además, incorporar a los padres al trabajo productivo, como la limpieza de la instalación y la siembra de árboles y plantas medicinales en las áreas verdes.

La teniente coronel Rayza Nápoles, jefa de la Sección Provincial de Atención a Menores, señaló que en el trabajo de prevención y educación de la familia participan profesores, trabajadores sociales de la Federación de Mujeres Cubanas, el oficial de prevención, y los grupos de trabajo comunitario existentes en la localidad. Todos ellos mantienen un estrecho intercambio con los alumnos y sus familias, para evitar que se vean involucrados en hechos delictivos.

La adecuada reinserción de sus educandos a la sociedad es el propósito final de las Escuelas de Formación Integral, cuyo trabajo parte de la idea martiana de que todo niño constituye la esperanza del mundo.

 

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