Batey de ceramistas

JUAN VARELA PÉREZ
juan.pvp@granma.cip.cu

Los vecinos del batey del que fuera central Camilo Cienfuegos nunca soñaron con tener una fábrica de cerámica con tecnología de punta. Y menos que buena parte del personal que en ella trabaja fueran antiguos azucareros.

Foto: Ismael BatistaUna moderna tecnología contribuye a la eficiencia industrial.

El éxodo de gente calificada hacia otros sectores, entonces más atractivos que el azúcar, provocó en el Camilo Cienfuegos costosas bajas entre una zafra y otra.

Las torres del central ubicado en las alturas de Santa Cruz del Norte, dejaron de "respirar", desapareció el tiro de caña, se detuvo la planta moledora y el silencio se adueñó de esta zona.

La inclusión de la conocida fábrica de azúcar crudo y refino en la nómina de las desactivadas, obligó a la búsqueda de variantes y alternativas para encauzar a sus trabajadores laboralmente.

Había que encontrar una fórmula capaz de aprovechar la disciplina y el aporte laboral de los azucareros. Las limitaciones económicas prolongaron algunas buenas ideas, hasta que llegó la inversión que dio vida a la empresa de cerámica.

Mientras una parte asumió labores en otros centros, 220 trabajadores ven hoy en esta floreciente industria la prolongación de su ingenio.

Los directivos reconocen que de nada valdrían los modernos equipos de esta empresa, puestos en marcha en el año 2008, sin la capacidad y la disciplina de quienes los cuidan y manejan.

La cerámica de Mayabeque garantiza elementos para diferentes destinos en la fabricación de pisos de cerámica grey, rodapiés y murales de múltiples usos que adornan y embellecen vestíbulos y paredes.

Los inversionistas aprovecharon, mediante las adaptaciones necesarias, la nave donde radicó el almacén de azúcar y locales de la antigua refinería.

El plan de este año en los diferentes renglones es de dos millones de metros cuadrados y hasta la fecha muestran un favorable acumulado.

Obras del turismo, edificaciones sociales, y el Comercio Interior son los principales destinos de estos renglones.

En el balance económico del 2011 se reconoció la calidad de los productos terminados, indicador que rebasó ampliamente su plan.

Las piezas que por diferentes causas no llenan los parámetros exigidos por la propia fábrica y los clientes, se comercializan a un precio inferior. Aquí todo se aprovecha, comentó Rafael Peña Diegues, director del colectivo.

La cerámica de Santa Cruz tiene a su favor un elemento que determina: la materia prima fundamental para "armar" el cuerpo de la loza procede de Pinar del Río y el feldespato sólido lo traen de Holguín.

El salario medio y la productividad son muy favorables, y cada metro cuadrado que producen lo hacen a un costo inferior de lo planificado.

 

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