Con la proclamación de sus premios, cinco en total, quedó
inaugurada ayer la Bienal de Cerámica, Esculturas, Proyectos e
Instalaciones 2012 en el Centro Hispanoamericano de Cultura, ubicado
en el Malecón a la altura de Prado, evento que, por iniciativa del
Museo Nacional de Cerámica y de su director, Alejandro G. Alonso,
estimula tanto las prácticas tradicionales como las rutas
experimentales en este tipo de expresión.
Resultaron laureadas las obras Marejada, de Alexis Acanda
Fuentes, instalación que se caracteriza por conjugar excelencia
técnica con un certero planteamiento espacial; Daños colaterales,
de Maité Guerra Reyes, ingenioso despliegue lúdicro de diminutas
figuras humanas; Sabor cubano, de Dariel Lozano Pérez,
virtuosa realización con referencias a materiales orgánicos e
inorgánicos contrastadas en un fuerte volumen; Monumento, de
Alberto Rivero Muñiz, consistente aproximación a símbolos y
expresiones eróticas; Infinito octogonal, de Lázaro Luperón,
proyecto de obra ambiental que reúne tanto la calidad visual
indispensable como los requisitos técnicos necesarios para su
emplazamiento.
En este último caso, de manera excepcional, la Fundación Ludwig
de Cuba apoyará la ejecución del proyecto a lo largo de un año, a
fin de que pueda llevarse a efecto.
El jurado estuvo integrado por Alejandro G. Alonso, Rosa Juampere,
vicepresidenta de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas; Helmo
Hernández, presidente de la Fundación Ludwig de Cuba; el escultor
Tomás Lara y el ceramista Gilberto Gutiérrez, que en el propio
Centro Hispanoamericano de Cultura exhibe la muestra personal
Quinteto de La Habana.