En la etapa de cero a seis años, los infantes adquieren la
posición erecta, aprenden a caminar, a comunicarse, a jugar, y
comienzan a desarrollar estados emocionales y la percepción del
pensamiento.
Pero este proceso esencial de educación que se realiza en el seno
del hogar, no siempre es comprendido cabalmente por la población.
Luego de diez años de estudios, y para orientar a los padres en
la atención a la primera infancia, con vistas a lograr el máximo
desarrollo integral posible de sus hijos e hijas, y prepararlos para
el aprendizaje en los distintos niveles de escolaridad, comenzó a
generalizarse, hace alrededor de dos décadas, el Programa Educa a
tu Hijo.
Sobre el tema, Granma conversó con Ana María Siverio,
asesora Técnico-Docente del Centro de Referencia Latinoamericano
para la Educación Especial (CELEP), investigadora principal y
fundadora de esta modalidad de atención: "El Programa, con un
marcado carácter interdisciplinario, intersectorial y comunitario,
se implementó como una solución para los padres cuyos hijos no
asistían a Círculos Infantiles (CI) ni al grado preescolar en las
zonas rurales de difícil acceso".
Una vez constatados sus resultados, se extendió paulatinamente a
todo el país, explicó. "Hoy, esta experiencia abarca al 67 % de los
infantes en los primeros seis años de vida que no asisten al CI o al
grado preescolar; y se atiende a las familias desde el periodo de
gestación hasta que los niños y las niñas se incorporan al sistema
nacional de educación".
Para la aplicación del Programa en la base se creó una estructura
intersectorial denominada Grupo Coordinador, integrado por
representantes de la FMC, el INDER, Salud Pública, Cultura, la ANAP
y otras instituciones priorizadas de la localidad, refirió Yasmel
Menéndez, metodóloga provincial de Educación.
Nérida Sánchez, licenciada en Educación Preescolar, maestra
jubilada y ejecutora voluntaria del Programa en la capital, destacó
que esta es una experiencia muy linda y noble, que transforma a
todos los miembros de la familia en pedagogos.
Parques, plazas, portales, casas de cultura... cualquier espacio
puede ser tomado por los pequeños y las pequeñas junto a sus
familias para realizar, mediante el juego como una de las
actividades principales, las acciones conjuntas diseñadas en esta
modalidad con una o dos frecuencias semanales, agregó.
En el Consejo Carmelo, del Vedado, Yasser Fernández, papá de
Rodrigo, de tres años, puntualizó que esta modalidad de atención
favorece la interacción social entre los niños, y ayuda a los padres
a conocer la importancia de los distintos momentos educativos en la
vida de sus hijos e hijas en esta etapa.