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Cobros y pagos pendientes, fuera de término en la
agricultura La “cuenta” no da
para más
SHEYLA DELGADO GUERRA
El pasado año, en reunión del Consejo de Ministros para analizar
el estado de las cuentas por pagar y por cobrar —esencialmente las
fuera de término— se constató que, hasta el cierre de junio del
2011, el Organismo de la Administración Central del Estado (OACE)
con más cobros por efectuar vencidos en su sistema empresarial era
el Ministerio de la Agricultura (MINAG), con 892 millones 800 mil
pesos y —a su vez— el segundo del país en las cuentas por pagar
atrasadas, con un monto aproximado de 700 millones (CUP).
Las
deudas de la Agricultura no solo son con la tarima.
No es de asombrar que constituyan las empresas de la Agricultura
las de mayores "números" en este sentido, pues son ellas
precisamente (de forma general) las que registran mayores volúmenes
en la venta de productos y en la compra de insumos, y no ha existido
una responsable y exigente disciplina contable. Lo preocupante está
en que la tierra —o mejor, los cultivos— necesitan atención todos
los días y cualquier dilación en los pagos a una empresa, activa una
compleja cadena de adeudos que involucra a numerosas entidades y, en
definitiva, puede atentar contra la garantía de la producción de
alimentos.
Por esa razón, octubre del 2011 volvió a dirigir la mirilla del
Consejo de Ministros hacia el análisis de esta situación, con el
"lente" enfocado sobre todo en las causas que habían generado tales
descalabros en diferentes organismos, y a partir de ahí se aprobó la
implementación de un conjunto de medidas —de carácter interno en el
nivel empresarial y otras adoptadas por las instituciones bancarias
y financieras— en aras de revertir el lamentable panorama, comentó a
Granma Manuel Agüero Suárez, director de Finanzas del MINAG.
La primera medida aprobada —explicó— fue la renegociación de las
deudas por parte de las entidades con el sistema bancario y, con
ello, facilitar la concesión de nuevos créditos a las empresas, una
vez regularizados sus correspondientes débitos.
Sobre este particular, se acordó priorizar a la Agricultura y al
Ministerio de Comercio Interior (MINCIN), por las altas cuantías
acumuladas, directriz esta que el sistema bancario ejecutará en
julio próximo.
"Otra de las medidas —y a mi juicio una de las más importantes—
es la realización, en todo el país, de un proceso de conciliación
(entre deudores y acreedores) de las cuentas por pagar y por cobrar,
con énfasis en las que exceden el plazo de tiempo previamente
acordado para su liquidación. Aquellas que pasen de los 60 días
deberán ser documentadas", apuntó Agüero Suárez.
Esto coadyuva irrefutablemente, junto a las restantes
disposiciones, a detectar y enfrentar cualquier presunto hecho
delictivo que se esconda "tras bambalinas".
UNA "AUDITORÍA" INAPLAZABLE: EL MINAG POR DENTRO
Al culminar el 2011, el sistema empresarial del MINAG tenía una
necesidad mínima de capitalización valorada en 2 400 millones de
pesos y deudas con las sucursales bancarias ascendentes a más de 5
300 millones. De esta última cifra estaban fuera de término 1 300
millones de pesos.
Tras el Control Estatal Integral del que fue objeto ese OACE el
pasado calendario, se planteó la urgencia de buscar soluciones
eficaces de conjunto con otros ministerios (el de Economía y
Planificación, y el de Finanzas y Precios), así como con el Banco
Central de Cuba para salir del "pantanoso" endeudamiento y de la
descapitalización.
Sucede que ninguna de esas dos condiciones son el resultado de
los "tropiezos" de un año ni de dos, sino hijos directos de las
deficiencias acarreadas durante décadas y de diversa índole: desde
las elevadas pérdidas acumuladas por eventos climatológicos
(huracanes, intensas lluvias, sequías periódicas), dificultades
organizativas y de control, hasta encubrimientos entre entidades
que, por falso compañerismo, se "tapan" unas a otras y no exigen que
se "honren" las deudas.
Una de las variantes, en el marco de la ley, que aplican varias
empresas es el mal uso de las letras de cambio, subrayó el
directivo.
Resulta que este instrumento no se nominaliza como una cuenta por
cobrar o pagar, sino como un efecto (a amortizar o a devengar). O
sea, que en ocasiones es más "conveniente" para las partes que las
deudas entre ellas aparezcan como un efecto por cobrar o pagar en
vez de tener que "contabilizarlas" como cuentas pendientes. Además,
según dijo Agüero, muchos de esos títulos de valor no están
debidamente avalados por el banco y es ahí cuando pueden dar amparo
a las ilegalidades.
"Al respecto, les hemos indicado a nuestras estructuras
empresariales que no puede haber letra de cambio sin la fe de la
sucursal bancaria pertinente de que quien les deba tenga capacidad
de pago para liquidar en el lapso convenido. Y orientamos llevar
directamente a las cuentas por pagar y por cobrar todos los montos
que no tuvieran esa garantía, aun cuando se incrementaran los
débitos en las informaciones estadísticas", aseveró.
Lo anterior, unido al proceso de depuración de las cuentas
vencidas de cobros y pagos pendientes (este último en mayor medida)
y a otras acciones acometidas, permitieron reducir los acumulados,
en relación con el mes anterior: en un 45,1 % las cuentas por cobrar
y en un 23,8 % las por pagar. El ejemplo más claro: el Grupo
Empresarial de Logística (sobre todo la Empresa Mayorista Central de
Productos Agropecuarios), que en apenas un mes las disminuyó de modo
general en ocho veces.
NI VÍCTIMAS NI VICTIMARIOS... SOLUCIONES
Las entidades que más le deben al sistema empresarial de la
Agricultura son algunas del MINCIN, específicamente la Empresa
Territorial Comercializadora de Productos Agropecuarios (ETCPA) y la
Unión Alimentaria (UNAL), con un adeudo que supera entre ambas los
235 millones de pesos; le siguen otras que están subordinadas al
Poder Popular en las 15 provincias, con 32 millones en total;
empresas de la Industria Alimentaria (fundamentalmente las Cárnicas
y de Conservas de Vegetales), que suman nueve millones de CUP;
dependencias del Grupo Azucarero y de la Industria Básica. En la
mayoría de los casos se han hecho los análisis y formulado las
demandas que corresponden en las Salas de lo Económico de los
tribunales.
No obstante, resulta curioso que el principal deudor de la
Agricultura sea su propio sistema empresarial, el cual registra
cuentas por cobrar aplazadas de 413 millones pesos en total, además
de las UBPC y el sector cooperativo y campesino que deben 45,7
millones de pesos.
Ahora bien, ¿a quiénes les deben en mayor medida las empresas del
MINAG? Al igual que en los cobros fuera de término, en las cuentas
por pagar se repite la concentración de saldos morosos en sus
propias estructuras empresariales, las que tienen vencimientos por
alrededor de 527 millones de pesos, el 70 % del total.
Siguen en el orden de las cuentas por pagar de la Agricultura: la
empresa importadora de alimentos Alimport, a la que al cierre del
2011 le debían unos 200 millones de pesos (ya han podido liquidarles
una parte y el resto fueron conciliadas y renegociadas); además a
entidades de la Industria Básica, principalmente a la Unión
Eléctrica, Quimimport y Poligom; y a dependencias de los ministerios
de la Industria Sideromecánica, de la Industria Ligera, y del
Transporte.
Todas estas irregularidades son la fuente básica del delito y la
corrupción.
A estos organismos se ha dado máxima prioridad en los pagos,
hasta donde ha sido posible, y en la renegociación para lograr
liquidarlas en lo que resta del año, informó el director de Finanzas
del MINAG.
Es preciso destacar que el pago a los productores ha tenido una
mayor exigencia y control, dado en lo esencial por el sistema de
facturación, explicó. También dijo que en diciembre del año anterior
se les debía en total más de seis millones de pesos (un millón por
las empresas del MINAG y el resto de otros organismos), cifra que se
redujo cinco veces al término de mayo pasado.
"Gracias al trabajo mancomunado con varios ministerios y con el
Banco Central de Cuba en los últimos meses hemos avanzado, pero
todavía falta profundizar en diversas direcciones; los contratos,
por ejemplo, con la definición clara de los plazos y condiciones en
las cláusulas para los cobros y pagos, y si se excede de la fecha
pactada dejar explícitas las comisiones a devengar", significó.
Otra cuestión impostergable es la eficiencia en la contabilidad
de algunas empresas, responsables en buena medida de no pocos
descalabros y de la falta de credibilidad ante sucursales bancarias
en el país.
La Agricultura no puede detener, bajo ningún concepto, el
abastecimiento de productos agropecuarios a la población, así le
paguen otros organismos o dejen de hacerlo. Por ello deben
instrumentarse medidas más enérgicas en cuanto a las sanciones a los
incumplidores —no solo en el sistema empresarial del MINAG, sino en
los demás OACE— para no tener que buscar víctimas ni victimarios en
este asunto y evitar que las buenas intenciones se conviertan en
pura retórica de "cuentas" vencidas que no dan para más. |