El jefe del Grupo Nacional de Logopedia y Foniatría del
Ministerio de Salud Pública, doctor Luis Álvarez Lami, escucha
frecuentemente en su consulta del Hospital Clínico-Quirúrgico
Hermanos Ameijeiras, en la capital, el criterio de que
"antiguamente" se ofrecían tabletas de estricnina a los jóvenes
cantantes para fortalecerles las cuerdas vocales y que cantaran
mejor.
En diálogo con Granma quiere aprovechar "esta oportunidad"
para esclarecer que la estricnina es un estimulante del sistema
nervioso central que se utilizó hace años en pacientes con estados
depresivos, hipotónicos (tono muscular inferior al normal), o en
estadios de recuperación de algunas enfermedades crónicas.
Y si bien en un tiempo, indica, se utilizó para mejorar la
tonicidad muscular (como la de las cuerdas vocales en personas con
ronqueras crónicas por fatiga vocal), su uso devino cada vez menos
frecuente en los problemas de voz por las contraindicaciones que
presenta y la adicción que ocasiona a veces.
No resulta ocioso subrayar que la prescripción de este
medicamento en los trastornos de la voz es responsabilidad exclusiva
de especialistas en Otorrinolaringología y Foniatría, y no puede ser
recomendado por profesores de canto u otro personal no médico.
Tampoco por facultativos de otras especialidades que ofrezcan
atención a pacientes con disfonía crónica u otros problemas de la
voz, atendiendo a que la estricnina está contraindicada en múltiples
alteraciones de la laringe como nódulos y pólipos vocales,
inflamaciones faringo-laríngeas, congestión, enrojecimiento o
aumento de tensión de las cuerdas vocales.
Por ello, el profesor Álvarez Lami quiere indicar,
fundamentalmente a los cantantes y estudiantes de canto, a los
locutores, actores y otros profesionales de la voz, que el mejor
método para conservar una emisión vocal limpia, fuerte y llena, es
no hacer abusos vocales: gritar, hablar excesivamente, utilizar
tonos muy agudos o muy graves durante el habla, excederse en las
posibilidades tonales en el canto... , ¡y no fumar!
Utilizar cualquier medicamento para actuar o cantar puede crear
adicción y desencadenar reacciones secundarias desagradables en el
órgano laríngeo o lejos de él.