Ocho mineros españoles del pozo de Santa Cruz del Sil, un pueblo
leonés, llevan encerrados bajo tierra desde el pasado 21 de mayo en
señal de protesta por las reducciones del 63% en las ayudas
estatales al carbón, que desde el pasado 30 de mayo mantienen al
sector en huelga indefinida y que, según indican los propios
mineros, podría suponer su cierre definitivo.
De los ocho mineros que protestan de este modo, uno de ellos tuvo
que volver a la superficie hace unos días por motivos de salud. Los
siete restantes siguen encerrados en ese pequeño habitáculo.
El resto de los afectados en este sector tampoco se han quedado
de brazos cruzados. Además de la huelga de carácter indefinido que
llevan a cabo los mineros del país, los opositores a los recortes
han organizado movilizaciones, han intensificado los bloqueos de
carreteras y vías ferroviarias, y han protagonizado fuertes
enfrentamientos con la Policía.
Y es que, como explicó el secretario de Industria de Comisiones
Obreras en Teruel, Antonio Herrero, a la agencia EFE ,"los 30.000
empleos de la minería que hay en España generan mucho más dinero a
la economía de lo que reciben en forma de ayudas, así que los
recortes supondrán a la larga una importante cantidad que dejará de
ingresar el Estado".
El cese definitivo de las ayudas al sector estaba previsto para
el año 2018. El plan consistía en reducir paulatinamente un 10%
anual. Sin embargo, este año la reducción ha sido cinco veces mayor.
El Gobierno culpa a la crisis, pero para muchos mineros no sólo es
un recorte salarial sino que significa dejarlos sin empleo,
obligarlos a renunciar a sus derechos.
Según ellos, supondría ponerle fin a la minería y a la economía
de las comarcas cercanas, ya que la mayoría viven directa o
indirectamente del carbón.
"¿A qué viene el recorte del 63% entonces? [...] No estamos
pidiendo nada que no nos corresponda. Qué cumplan lo pactado",
comenta Primitivo Basalo, uno de los mineros que permanece
encerrado, en una entrevista publicada en el diario Periodismo
Humano.
Aunque los mineros reconocen que tras pasar más de un mes
encerrados están anímicamente faltos de fuerzas, insisten en que van
a aferrarse a esta causa cueste lo que cueste porque es lo único que
tienen.
"Mi marido lleva 20 años trabajando en la mina de los 40 que
tiene, si la cierran, ¿dónde le van a dar trabajo?", comenta en ese
mismo medio la esposa de Primitivo, Ana Belén Fernández.
"Si así es como quieren acabar con el paro, vamos por mal
camino", lamenta Ana Belén, refiriéndose a las medidas que
actualmente está tomando el Gobierno de Mariano Rajoy supuestamente
orientadas a terminar con el desempleo.