Estados Unidos, mediante una empresa petrolera de ese país, salió
en apoyo urgente del aislado gobierno paraguayo y anunció una
inversión millonaria para la búsqueda de petróleo en la occidental
región del Chaco.
Amplia divulgación tuvo en los medios que apoyan a Federico
Franco, el mandatario electo por el Congreso tras la destitución del
presidente Fernando Lugo, su entrevista con los funcionarios de la
compañía Crescen Global Oil y el anuncio del acuerdo, reporta Prensa
Latina.
La empresa informó a Franco de la inversión de 10 millones de
dólares para iniciar, en tiempo record de 60 días, las labores de
exploración en la planicie paraguaya con la esperanza de encontrar
el hidrocarburo supuestamente existente en la zona.
El representante de la empresa norteamericana, Richard González,
declaró que ya cuenta con los permisos de exploración y explotación
y anunció la pronta llegada de los equipos necesarios para perforar
a una profundidad de cuatro mil metros, precedida ahora por los
estudios correspondientes.
No hubo limitación alguna en expresar la gran expectativa
existente, tanto entre los técnicos de la firma como en los
funcionarios gubernamentales, al calificar el episodio como una
etapa decisiva para el ansiado abastecimiento petrolero de la nación
suramericana.
Sergio Escobar, quien preside la empresa local Petróleos
Paraguayos, aprovechó el hecho para tratar de minimizar la situación
existente ante la supresión por Venezuela del envío del 30 por
ciento del petróleo consumido por Paraguay como sanción por el golpe
contra Lugo.
Podremos ser productores de hidrocarburos, lograremos una
independencia en ese tema porque actualmente importamos el 100 por
ciento del petróleo que consumimos, se apresuró a resaltar.
La rápida operación de auxilio al gobierno emprendida de esta
forma por Estados Unidos, que no condenó la destitución de Lugo a
pesar del rechazo internacional, hizo recordar el histórico interés
de Washington en controlar los hipotéticos yacimientos existente en
el país.
Precisamente, el apetito petrolero de la estadounidense Stándard
Oil fue el causante en 1932 del conflicto armado entre Paraguay y
Bolivia conocido como la Guerra del Chaco, el cual enlutó a los dos
países latinoamericanos.