Una vez eliminados por Alemania en el Preolímpico, pocos pensaron
(o quizás nadie) que la actual formación golpeara en el clavo del
complicado grupo A, donde la cuerda la tensarían Rusia y Serbia, a
tenor de las pocas esperanzas siempre concedidas a Japón.
La arrancada en Hamamatsu —con el revés 1-3 ante los serbios y
los triunfos sobre rusos y nipones— abrió el resquicio para un
agradable presagio, añoranza confirmada los dos fines de semana
siguientes, cuando en Santo Domingo y Kaliningrado barrieron a los
mismos contendientes para tener la cima del evento a buen recaudo,
al compás de 23 puntos y ocho éxitos.
Desde el pasado domingo hasta ayer, una idea cobró terreno: los
cubanos estaban casi clasificados para la finalísima de la Liga,
cuando Rusia había quedado en el camino y Serbia debía abroquelarse
cual fortaleza infranqueable en los tres juegos a domicilio e
intentar aventajar a los antillanos en la puntuación (contando con
que los de la Isla no ganaran en ninguna de sus apariciones).
El 3-2 (24-26, 25-16, 21-25, 26-24, 15-13) de ayer trajo los dos
puntos necesarios (25) para borrar las sombras de un rival que peleó
sin perder el resuello, pero a la larga cedió en tres de los cuatro
partidos de la etapa eliminatoria. Y no solo es preciso ponderar
esta actuación, sino valorar en qué condiciones se logra.
Del plantel que ganó la medalla de plata en el Campeonato Mundial
de Italia’10, solo el capitán Wilfredo León se mantiene en la
selección, mientras las plazas de centrales —claves a la defensiva y
en las combinaciones ofensivas— han estado en manos de Isbel Mesa,
algo más experimentado que los novatos Danger Quintana y David Fiel.
Ante la baja en el rendimiento del opuesto zurdo Fernando
Hernández, el elenco apeló a Rolando Cepeda, quien hasta hoy ha
tenido una encomiable actuación, lo mismo que el veterano Yenry Bell,
armas letales por los extremos del campo junto al capitán León. No
pasamos por alto los ataques zagueros de estos dos últimos, para
agregarle una dosis de potencia al cuadro, en general conducido con
acierto por el acomodador Yoandri Díaz.
La falta de una reserva que pueda ofrecerles descanso a los
estelares sin una merma en la calidad del juego, obligó a pocos
cambios, solo algunos al efectuar el servicio y para reforzar la
defensa del campo con el empleo ocasional de un segundo líbero.
Quizá en los próximos encuentros frente a Rusia y Japón, hombres
del banco asuman responsabilidades, pero en estas salidas tampoco
debe desarticularse el team work que van obteniendo los
regulares, pues la finalísima comenzará el 4 de julio en Sofía,
Bulgaria. Tengamos en cuenta que los cubanos están bien preparados
en lo físico, su recuperación es rápida, efectiva y son jugadores
muy jóvenes, necesitados de ejercitarse al más alto nivel, algo a la
mano en la Liga Mundial, el evento anual de mayor calidad en el
voleibol.
Anotadores, Cuba: Wilfredo León y Rolando Cepeda, 22
puntos; Yenry Bell, 17; Danger Quintana, 8; Isbel Mesa, 3; Yordan
Bicet y Yoandri Díaz, 1. Serbia: Aleksandar Atanasijevic, 15;
Milos Nikic, 14; Uros Kovacevic, 12; Marco Podrascanin, 10; Milan
Basic, 8; Mihajlo Mitin, 5; Sasa Starovic, 4; Bojan Janic, 1.
Errores: Cuba, 35 y Serbia, 37.
El equipo femenino cedió 3-0 frente a Turquía en la final del
Grand Prix, con tiempos de 25-23, 25-9, 25-20.