Para el director del grupo empresarial cubano Labiofam, José
Antonio Fraga, entre 45 proyectos en desarrollo destaca como uno de
los principales el producto para el tratamiento y profilaxis del
cáncer, sin concebirlo como paliativo para prolongar y mejorar
calidad de vida.
En entrevista con Prensa Latina durante una breve visita a
Ecuador, señaló que desde hace algunos años el grupo empresarial
trabaja en la investigación del cáncer y otras enfermedades del ser
humano, partiendo fundamentalmente de fuentes naturales.
Labiofam está enfocando el trabajo sobre la base de la cura de la
enfermedad y su profilaxis, a partir de la toxina de un escorpión
denominado Rhopalurus junceus, que es una especie endémica de Cuba,
denominada erróneamente escorpión azul, señaló.
Esta, subrayó, es una de las investigaciones más importantes que
realiza Labiofam, ha costado en 14 años más de 23 millones de pesos
en un proceso serio y profundo, y ya existe una primera formulación
homeopática, denominada Vidatox (Toxinas para la vida).
El producto inicial está registrado en Cuba y en varios países
para toda una línea de productos: homeopático, natural, recombinante,
se trabaja en el registro en más de 60 países, con respuesta muy
positiva en los pacientes, e incluso en los dependientes de morfina.
Este estudio, acotó, comenzó en la provincia cubana de Guantánamo
por tres especialistas, un biólogo y dos veterinarios, al
experimentar con esa toxina de la especie que denominaron en aquel
entonces escorpión azul, por el efecto visual al refractar el sol
sobre su cuerpo.
Había evidencia de que mejoraba la salud de las personas enfermas
de cáncer y otras patologías, se dio a varios organismos en Cuba la
tarea de investigar, pero todos lo desecharon y Labiofam la asumió a
petición de esas personas, sin quitarles el reconocimiento.
Después, relató el científico y empresario, buscamos referencias
y encontramos que las toxinas del escorpión se utilizaban por el ser
humano hace más de 200 años y que en Israel y Estados Unidos se
estaba investigando un escorpión con una sustancia similar.
También, prosiguió, un laboratorio chino logró obtener elementos
péptidos, proteína de bajo peso molecular antitumoral. Labiofam encontró una gama importante de componentes
péptidos antitumorales y seleccionamos los cinco de mayor actividad.
Clonamos esos cinco péptidos y hoy tenemos péptidos recombinantes
antitumorales y también un péptido antiviral que logramos por
síntesis química y el cual comenzaremos a trabajar para enfrentar
los virus a partir de julio próximo, apuntó.
Estudiaremos en particular, señaló, el efecto que tiene este
péptido antiviral sobre diferentes tipos de virus, con el objetivo
esencial de ver si encontramos una acción sobre los retrovirus, que
son los virus de la familia del Sida, o contra otros virus.
Podemos partir de un antiviral natural, que ya logramos por
síntesis y de lo que se trata es de escalarlo para obtener después
producciones industriales, aclaró Fraga.
Hemos encontrado también péptidos anti inflamatorios analgésicos,
que se combinan muy bien para efectos antitumorales, porque los
tumores requieren de analgésicos para disminuir los efectos
colaterales y de la acción antiinflamatoria, explicó.
En julio, anunció, concluiremos la fase pre-clínica de estos
péptidos recombinantes, utilizados para diferentes tipos de tumores
en más de 300 ratones, y hasta ahora, con los péptidos naturales
hemos encontrado alta efectividad frente a todos los tumores
sólidos.
En los tumores blandos, entre ellos la leucemia y otros
similares, inicialmente no encontramos mucha respuesta, sin embargo,
aclaró, hemos aislado péptidos que tienen alguna acción sobre ellos.
Estamos trabajando también en el fraccionamiento de derivados de
plantas medicinales, anticipó, con resultados muy interesantes que
se presentarán en el próximo congreso Labiofam 2012, del 24 al 28 de
septiembre en el Palacio de las Convenciones de Cuba.
Entre ellos mencionó fracciones para el control de los
triglicéridos, la diabetes, para antitumorales a partir de acciones
antiangiogénicas que actúan sobre el sistema circulatorio de los
tumores malignos y bloqueadores de los sistemas respiratorios de las
células malignas.
El objetivo, puntualizó, es combinar péptidos antitumorales,
derivados de plantas con efectos antiangiogénicos y bloqueadores del
proceso de oxigenación de células malignas, que hagan efectivo el
tratamiento, partiendo de su alta selectividad hacia esas células.
Estos tienen además, reveló, la capacidad de permeabilizar la
membrana del núcleo de la célula maligna, penetrando en el núcleo y
actuando sobre el DNA de esa célula, y son capaces de vencer la
barrera hemato-encefálica que los citostáticos no logran vencer.
Esas sustancias nuestras, afirmó Fraga, tienen esa capacidad y el
efecto inmediato de evitar la metástasis, disminuir el tamaño del
tumor y regresarlo a su estado anterior, por lo cual estamos
hablando ya de un producto preventivo, profiláctico.
Los tumores, expuso, demoran de cinco a siete años en organizarse
en el organismo hasta conformarse, y clínicamente o por radiología
se detectan a partir de síntomas.
Pero, aclaró, si se aplica un producto con acción antitumoral sin
efecto colateral y actúa solo sobre las células malignas, entonces
puede hablarse de profilaxis.
Estamos hablando de un producto oral, no parenteral, porque si
hablamos de profilaxis no vamos a estar de forma permanente
inyectando a una persona, sino que lo pueda consumir como el que
está ya en el mercado, enfatizó.
Ese es el principio, por eso no hablamos ya de mejorar calidad de
vida, sino de evitar el cáncer y tratarlo cuando está el tumor,
sentenció Fraga.