La Habana, 26 de
junio.— Autoridades cubanas ocuparon en los primeros cinco meses del
año en curso 1,44 toneladas de narcóticos, la mayoría relacionados
con los recalos, informó hoy en esta capital el jefe de la Dirección
Nacional Antidrogas, coronel Domingo Ibáñez.
Según el alto oficial del Ministerio del Interior, la mayor parte
de la droga interceptada corresponde a marihuana, en paquetes que
recalan en costas de la isla luego de ser lanzados al mar Caribe por
los narcotraficantes, unas veces para evitar controles y otras para
su posterior recogida.
Del total decomisado, 1,41 toneladas pertenecen a recalos,
mientras en la frontera aérea hemos frustrado 24 operaciones, sobre
todo de trasiego de cocaína, precisó a Prensa Latina durante un
encuentro con periodistas en el Ministerio de Justicia, a propósito
del Día Mundial contra las Drogas.
En el 2011, Cuba ocupó 9,1 toneladas de estupefacientes y evitó
22 actividades de narcotráfico en sus aeropuertos, donde actúa la
Aduana General de la República dotada de moderno equipamiento,
recordó el funcionario.
De acuerdo con Ibáñez, en la profundidad del territorio nacional
apenas se han detectado 103 kilogramos de drogas en los últimos 17
meses, lo cual demuestra —consideró— la efectividad de los controles
existentes en el país.
Aquí funcionan un sistema ministerial y una elevada cooperación
entre las entidades del Estado, escenario que responde a la voluntad
política de nuestro gobierno de combatir el flagelo del
narcotráfico, afirmó.
Para el coronel antinarcóticos, también merece destaque el papel
de la población, caracterizada —dijo— por su rechazo a las drogas y
su participación en el enfrentamiento.
En el caso de los recalos, en la isla trabajan los llamados
"Destacamentos mirando al mar", fuerza integrada por ciudadanos de
todas las edades que día a día vigilan en las costas el acercamiento
de paquetes con estupefacientes.
Durante el diálogo con medios de prensa extranjeros acreditados
en Cuba, Ibáñez comentó la tendencia al incremento de los casos
interceptados en la frontera aérea con drogas para el mercado
interno.
Ese incipiente mercado tiene como peculiaridad sus altos precios,
ante la ausencia de oferta, lo que hace que personas inescrupulosas
traten de sacar buenas ganancias introduciendo drogas desde el
exterior, explicó.
Ibáñez descartó que esos casos guarden relación con la presencia
en la isla de organizaciones criminales, como las que dominan el
narcotráfico en varios países latinoamericanos y caribeños.
"No hay en Cuba cárteles de drogas, ni mafias; no podemos hablar
de eso porque no existen", aseguró.
El alto oficial del Ministerio del Interior resaltó, además, las
severas sanciones de la legislación cubana para delitos de
narcotráfico.
Aquí sancionamos con rigor el tráfico de estupefacientes, pero
cuando se trata de consumidores, a esas personas las consideramos
pacientes y víctimas del flagelo, y nuestro esfuerzo se centra en su
reinserción social, acotó.