LA PAZ, 27 junio.— Campesinos, indígenas, mujeres, mineros,
obreros, juntas vecinales y otros sectores sociales marcharon hoy
desde varias partes de Bolivia en esta capital contra los intentos
de golpe de Estado y en defensa del proceso de cambio.
Venidos desde la lejana Chuquisaca, Cochabamba, Oruro, o a pie
desde la combativa ciudad de El Alto, los marchistas por la
democracia y la continuidad del proceso de cambio coreaban a su paso
consignas de apoyo al presidente Evo Morales y de rechazo a los
intentos golpistas que se parapetaron detrás de una protesta
policial.
Las organizaciones sociales reafirmaron su apoyo incondicional al
proceso de transformaciones sociales en el país, la democracia y el
gobierno de Morales y realizan una vigilia en la capitalina Plaza
Villarroel, inundada este miércoles por los defensores del proyecto
social que lidera el mandatario boliviano.
Agrupaciones como las confederaciones Sindical Única de
Trabajadores Campesinos de Bolivia, Mujeres Campesinas Indígenas
Originarias Bartolina Sisa, las seis federaciones del Trópico de
Cochabamba, Juntas Vecinales, y otras organizaciones sociales
bolivianas constituyeron un Comité de Defensa de la Democracia y el
proceso de cambio en Bolivia.
El vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, denunció en
conferencia de prensa la complicidad de los opositores Movimiento
Sin Miedo y Unidad Nacional en el intento de golpe de Estado gestado
a la sombra de la movilización de policías de baja graduación.
El gobierno boliviano y los agentes amotinados desde la semana
anterior llegaron a un acuerdo este miércoles, el cual debe superar
el conflicto en demanda de una mejora salarial.
El motín se inició el jueves anterior cuando un grupo de 30
agentes de baja graduación con pasamontañas y 10 mujeres de la
organización de Esposas de Policías tomaron la Unidad Táctica de
Operaciones Policiales, desde entonces cuartel general de los
sublevados.
Los revoltosos pidieron nivelar sus salarios con los de las
Fuerzas Armadas, jubilación con el último sueldo y abrogación de la
Ley 101 de Régimen Disciplinario.
García Linera, también presidente de la Asamblea Legislativa,
acotó que los políticos infiltrados se aprovecharon de una demanda
legítima de carácter económico de los policías para llevar la
situación a fases escalonadas de golpe de Estado contra la
democracia.
Mencionó al menos seis elementos que demuestran se intentó
alterar el orden constitucional en el país, a partir de la
movilización de uniformados, influenciados por actores políticos de
la derecha.
Entre ellos destacó la ruptura del Estado democrático por parte
de la Policía, toma de instituciones, parálisis del funcionamiento
del Gobierno y ataques dinamiteros a la Asamblea Legislativa y el
Palacio de Gobierno.
También mencionó la destrucción de equipos de Radio Bolivia con
dinamita y el registro de comunicaciones entre policías que
planeaban el golpe contra el Gobierno.