La Plaza Murillo, donde se encuentra el Palacio de Gobierno, la
Asamblea Legislativa y la Cancillería, dejó atrás los momentos de
tensión de los días precedentes, cuando grupos de amotinados la
tomaron por asalto e impidieron el normal funcionamiento de las
referidas instituciones.
Incluso, esos mismos que hasta la noche anterior provocaban el
caos y espantaban a los transeúntes con actitudes amenazadoras y el
rostro cubierto por pasamontañas, la protegen ahora, uniformados y
con sus armas de reglamento, reporta Prensa Latina.
Hasta la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP), por
donde comenzó el motín el jueves anterior, luce una tranquilidad
absoluta, mientras peatones y vehículos transitan por la calle
aledaña cual si nada hubiera pasado en su interior, en el cual
agentes armados permanecieron durante casi una semana en actitud
hostil.
Los vehículos de la policía de tránsito también regresaron a sus
funciones, lo mismo que aquellos que custodian las entidades
financieras y bancarias, en tanto la población respira con
tranquilidad luego de días de extrema tensión, cuando temían un
choque fratricida.
Finalmente primó la cordura y las partes en conflicto lograron un
acuerdo que permitirá a los policías de baja graduación elevar su
salario hasta los dos mil 55 bolivianos, unos 582 dólares, entre
otros beneficios.
Los uniformados, además de asegurarse 100 bolivianos más, cerca
de 15 dólares, al salario neto, recibirán otros 110 en víveres, así
como otros 400 correspondientes al bono de seguridad ciudadana.
Al mismo tiempo obtendrán otros beneficios, entre ellos pagos por
antigüedad, mejorías en la cuantía del aguinaldo y la certeza de que
la variación de los precios de los víveres no significará una
disminución en la cantidad que reciban, porque las fluctuaciones
correrán por el Gobierno.
El reciente acuerdo representa para el Tesoro General de la
Nación la erogación de 110 millones de bolivianos, unos 16 millones
de dólares, una cifra que crecerá en la medida en que aumente el
número de efectivos policiales.
En unas declaraciones posteriores a la firma del acuerdo, el
ministro de Gobierno, Carlos Romero, recordó que durante los años de
gobierno neoliberal hubo escasa preocupación por los problemas de
los policías, muchas veces sin aumento de sueldos, lo cual los puso
en desventaja con el resto de las instituciones.
Romero agregó que la normalidad se estableció en la institución y
advirtió que será total cuando los policías del interior, llegados
en los últimos días a la capital, vuelvan a sus respectivas
unidades.
La Paz, 27 jun (PL) Apenas unas horas después de la firma de un
acuerdo entre el Gobierno boliviano y policías amotinados, el centro
histórico y político de esta capital vive hoy una normalidad
absoluta, cual si nada hubiera pasado.