El presidente Evo Morales manifesó este martes que Bolivia no
pasará de una dictadura militar a una policial, y aseguró que el
gobierno posee grabaciones que prueban que se prepara un golpe de
Estado. Policías rasos negocian con el gobierno un acuerdo para que
cese el motín, que se ha extendido por todo el país.
Morales aseveró: Tenemos grabaciones, mensajes de que están
preparando el golpe de Estado, pero se dijo confiado en que el
pueblo defenderá la democracia de la nación.
Poco antes, una masiva concentración popular comenzó una vigilia
permanente en la ciudad de La Paz, en defensa del proceso de cambio
y la democracia en Bolivia, acto al que asistió Evo Morales.
Las confederaciones Sindical Única de Trabajadores Campesinos de
Bolivia, Mujeres Campesinas Indígenas Originarias Bartolina Sisa,
las seis federaciones del Trópico de Cochabamba, juntas vecinales y
otras organizaciones sociales se declararon en vigilia permanente en
la capitalina plaza Villarroel.
Las agrupaciones sociales constituyeron el Comité de Defensa de
la Democracia y el Proceso de Cambio en el país, señaló el
secretario ejecutivo de la Confederación Sindical Única de
Trabajadores Campesinos de Bolivia, Roberto Coraite, a Prensa
Latina.
El dirigente campesino agregó que están dispuestos a defender ese
proceso y la democracia a cualquier precio, ante los recientes
acontecimientos en el país, donde, comentó, grupos conspiradores
buscan desestabilizar al gobierno de Evo Morales y promover un golpe
de Estado, escudados en una protesta de policías por mejora
salarial.
Por lo pronto, cientos de uniformados volvieron a manifestarse en
las afueras del palacio de gobierno, en la plaza de armas.
Que no llamen a ese acto (público de apoyo porque)
lamentablemente va a haber enfrentamientos y va a empeorar la
situación, advirtió Guadalupe Cárdenas, líder de las esposas de los
policías amotinados.
A la plaza de armas, sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo,
generalmente vedada a los manifestantes, llegaron por la mañana
grupos de maestros de la educación pública (dirigidos por
trotskistas) para solidarizarse con los uniformados.Una delegación
policial reanudó este martes las negociaciones con tres ministros de
Estado sobre las condiciones para levantar el motín, que en seis
días se extendió a los nueve departamentos bolivianos.
La base del diálogo gira en torno al pedido de un salario básico
de 2 mil bolivianos (unos 287 dólares), abrogación de un régimen
disciplinario de la policía, jubilación con 100 por ciento del
último salario, creación de una defensoría policial y garantías de
que los agentes sublevados no padecerán represalias.
Pese a las negociaciones en curso, los policías seguían en poder
de 25 a 30 cuarteles y comandancias regionales.La ministra de
Comunicación, Amanda Dávila, declaró a la radiodifusora estatal
Patria Nueva: No es un movimiento cualquiera. Tiene el poder de las
armas, de los gases lacrimógenos y todas las herramientas, que ahora
ha volcado contra el Estado plurinacional.
En el mismo sentido, los gobernadores de ocho departamentos,
excepto Santa Cruz, rechazaron este martes, convocados por el
gobierno, los aprestos conspirativos denunciados por Morales.
Repudiamos y condenamos los afanes y propósitos de grupos
conspiradores y sediciosos que están generando hechos de violencia,
cuyos actos están orientados a desestabilizar el proceso democrático
promoviendo un golpe de Estado, manifestó el gobernador de La Paz,
César Cocarico.