Según la prensa local, en ese mismo periodo se han producido más
de 20 ataques con aviones-robot. Aunque, curiosamente, el ritmo de
estos se incrementó luego de la Cumbre de la OTAN en Chicago (20 y
21 de mayo), donde contra lo esperado por Estados Unidos y la
Alianza Atlántica, Islamabad no anunció que reabriría las rutas de
suministro a las tropas ocupantes de Afganistán, bloqueadas desde
noviembre último, cuando un drone acabó con la vida de 24 soldados
paquistaníes.
Desde entonces, las conversaciones bilaterales están estancadas y
persiste la negativa de Washington de presentar una disculpa por la
muerte de los uniformados en la frontera, tal como exige el país
musulmán, que considera dichas incursiones militares como una
flagrante violación a su soberanía e integridad nacionales. Como
también lo fue la operación encubierta en la ciudad paquistaní de
Abbottabad, que se supone acabó con la vida del líder de Al Qaeda,
Osama bin Laden, en el 2011.
En aquella oportunidad, el Gobierno, los Servicios de
Inteligencia, el Ejército y el pueblo paquistaníes protestaron,
alegando que el comando norteamericano había violado sus derechos
como Estado al irrumpir en su territorio "sin permiso de nadie".
Meses después, importantes funcionarios estadounidenses relacionaron
a Islamabad con la red terrorista Haqqani, una de las más activas
del Talibán; una acusación que se ha vuelto cada vez más
reiterativa, más agresiva y más directa...
Según declaraciones recientes del secretario de Defensa
estadounidense, Leon Panetta, "mientras en Paquistán siga existiendo
un santuario para terroristas, los ataques con drones continuarán.
También se trata de nuestra soberanía".
El jefe del Pentágono manifestó, además, que a Estados Unidos "se
le acaba la paciencia" con Islamabad, por la presunta protección que
ofrece a los insurgentes en sus fronteras, lo cual "perjudica la
concreción de la paz en Afganistán". Y aludió al supuesto derecho
que detentan las tropas norteamericanas para "defenderse de ataques
lanzados desde Paquistán por militantes de la red Haqqani".
Pero, lanzando misiles Hellfire sobre presuntos talibanes, los
aviones no tripulados de la CIA han arrasado comunidades completas.
¿Quién defiende el derecho de esos civiles a no morir "por error"
mientras Estados Unidos "defiende su soberanía"?
Expertos en seguridad paquistaníes temen que, de continuar estos
mortíferos e injustificados episodios, se desate una escalada de
violencia a nivel nacional. "Ese tipo de ataques avergüenza a las
autoridades civiles y militares de Paquistán, pero también acentúa
el sentimiento antiestadounidense", dijo a IPS el analista de la
Universidad de Ciencias de la Administración de Lahore, Hasan Askari-Rizvi.
En tanto, Rasul Bakhsh, profesor de Ciencias Políticas en esa
misma institución, explicó que los ataques con aeronaves
teledirigidas pueden ser juzgados como "crímenes de guerra", pues
equivalen a asesinatos extrajudiciales basados en malos datos de
Inteligencia. Estados Unidos "quiere demostrar que no le importa una
resolución del Parlamento de Paquistán ni la oposición nacional. En
cambio, espera la sumisión de Islamabad y controlar la política de
seguridad, y en especial de la seguridad interna", enfatizó el
abogado.
Washington recurre a tácticas de coerción para que Paquistán
reabra las rutas de suministro a la coalición que ocupa Afganistán,
la cual tuvo que buscar otros caminos más largos y caros para
abastecerse, atravesando países de Asia Central y el Cáucaso. al
mismo tiempo, exige "su derecho" a defenderse de presuntos talibanes.
Mientras dice "luchar contra el terrorismo", lo que realmente
hace Estados Unidos es sembrar terror y violencia en un país que no
le ha declarado la guerra a nadie.