QUITO, 27 junio.— La VII Reunión del Consejo José Martí de
Solidaridad Mundial concluyó hoy aquí con ofrendas florales al
Apóstol cubano, al héroe nacional Eloy Alfaro, y un reconocimiento
al Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal.
Los intelectuales de una decena de países participantes en este
encuentro depositaron la ofrenda floral a Martí en su monumento
ubicado en la intersección de las capitalinas avenidas América y
Mariana de Jesús, donde habló el panameño Miguel Ángel Candanedo.
El acto simbólico de homenaje al prócer ecuatoriano fue en el
monumento a Alfaro en la avenida Manuel Galarza, donde habló el
historiador cubano, Pedro Pablo Rodríguez.
La clausura del encuentro tuvo lugar en el complejo de la Mitad
del Mundo, ante autoridades del Ministerio de Cultura, el gobierno
provincial de Pichincha, la Fundación Guayasamín y la Embajada de
Cuba.
En este marco se hizo un reconocimiento al historiador Leal,
quien no puso estar en la reunión del Consejo por razones de salud,
y el periodista cubano Pedro Martínez Pires leyó un mensaje de
agradecimiento del destacado intelectual de prestigio internacional.
Dirigido a la Fundación Guayasamín, el mensaje de Leal agradece
mucho el homenaje y opinó que tiene su raíz en la amistad entrañable
que le unió al Pintor de Iberoamérica, "a cuya memoria y a cuya obra
siempre seré deudor, admirador y amigo".
El tiempo no parece haber decursado, expresó Leal. Guayasamín
todavía camina también por las calles de la Habana Vieja, y hay,
como él había pedido, una lámpara encendida esperando que toque a la
puerta de su casa, que es como decir tocar a la puerta de nuestros
propios corazones.
Gracias a Ecuador, a la patria de Alfaro, a la patria de Abdón
Calderón, a la cual nos unen recuerdos tan entrañables, deudas de
gratitud, lazos de hermandad que el tiempo no distrae ni disminuye,
al contrario, aumenta, florece, señala la misiva de Eusebio Leal.
A la sombra del árbol de la amistad, al pie del cual descansan
las cenizas de Oswaldo, colocamos hoy este tributo, agrega el
mensaje.
Él (Guayasamín), claro está, no está allí. Él pertenece a ese
mundo brumoso y azul al mismo tiempo que entorna a Quito, él
pertenece al Cayambe, a los Illinizas. El pertenece al Chimborazo,
al mundo de lo alto, al mundo sonoro, al mundo poético, al mundo de
los espíritus.
Él pertenece, concluye Leal, como lo dijo una vez, a aquellos que
hace miles de años pintan por su mano porque el Maestro, sin lugar a
dudas, nos acompaña todavía.