El juicio sumarísimo en Paraguay que terminó con la destitución
del presidente Fernando Lugo sigue siendo este martes objeto en
Venezuela de denuncias y críticas que lo califican de golpe de
Estado.
El 21 de junio último, la Cámara de Diputados de esa nación
disparó los cuestionamientos en el área al aprobar la realización de
un proceso político contra el dignatario, bajo el pretexto de un
enfrentamiento en el que murieron 11 campesinos y seis policías.
Aunque el mandatario ordenó la militarización de esa zona, separó
de sus cargos al ministro del Interior, Carlos Filizzola, y al
comandante de la Policía, Paulino Rojas, y anunció la creación de
una comisión especial investigadora, el Congreso insistió de todas
formas en juzgarlo.
La sanción, considerada definida de antemano, se concretó el
viernes pasado, cuando el Congreso dio el visto bueno a la
deposición de Lugo y puso en su lugar al vicepresidente, Federico
Franco, quien hizo frente a muchas políticas del exgobernante.
Primero realizó su pronunciamiento el ministro venezolano de
Relaciones Exteriores, Nicolás Maduro, quien desde Asunción definió
como acto bochornoso el proceso emprendido por el Congreso de ese
país.
El funcionario, quien visitó la capital paraguaya como parte de
una comisión de cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur)
para coadyuvar a la resolución de la crisis, denunció la
imposibilidad de defensa del jefe de Estado.
Prefirieron ir hacia una nueva modalidad de golpe de Estado,
supuestamente constitucional y apenas a nueve meses de las
elecciones; tomaron una decisión apresurada, en la que han violado
todos los procesos de defensa, dijo Maduro.
A pocas horas del suceso, el dignatario Hugo Chávez, afirmó que
su país no reconocía al gobierno ilegal e ilegítimo instalado en
Paraguay, y lo insertó en lo que a su juicio- constituye una
estrategia de Washington y las oligarquías locales para detener el
proceso de cambios en el área.
De hecho, cables diplomáticos revelados por el portal Wikileaks
corroboran que desde 2009 la oposición legislativa en Paraguay
buscaba formas para destituir a Lugo quien resultó electo en 2008.
Esa burguesía arrodillada a los intereses del imperio (Estados
Unidos) ha defenestrado de manera ilegal al presidente legítimo, de
un día para otro, ya la sentencia estaba elaborada, declaró Chávez
desde el capitalino Palacio de Miraflores.
A pocos minutos de recibir al Jefe de Estado de Irán, Mahmud
Ahmadinejad, sostuvo que esa acción del Congreso no sólo golpea a
Lugo, sino a la historia paraguaya y a Unasur, un bloque que aúna a
países como Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y
Venezuela.
Dos días después, en el acto de conmemoración del aniversario 191
de la Batalla de Carabobo, pieza clave en las luchas
independentistas de esta nación, anunció que retiraría al embajador
y suspendería el envío de petróleo a Paraguay.
Organizaciones políticas como el Partido Comunista y el
gobernante Socialista Unido de Venezuela se sumaron la víspera a la
voz de condena contra un propósito antiguo, que quiere horadar los
avances latinoamericanos en el ámbito integracionista.
El golpe instrumentado por Washington y los sectores de la
derecha trata de impedir la continuidad en América Latina y el
Caribe del proceso de integración, unidad e independencia, aseveró
el secretario general de los comunistas, Oscar Figuera.
Los capítulos venezolanos de instancias legislativas como el
Parlamento Latinoamericano (Parlatino) y el Indígena de América ya
habían denunciado, incluso antes de consumarse el hecho, las
maniobras de sectores de derecha contra un gobierno de signo popular
como el de Lugo.
Este martes, el presidente del Parlatino, Rodrigo Cabezas, volvió
sobre esa postura y subrayó la reacción generalizada de América
Latina en rechazo a las acusaciones contra el exmandatario paraguayo
y un juicio que violó el debido proceso.
Una cumbre de las naciones de Unasur, prevista para el próximo
viernes, se proyecta como un espacio para reiterar la posición
asumida por todos los estados de la región -que condenaron la
ruptura del orden constitucional-, y adoptar medidas al respecto.